lunes, 17 de diciembre de 2007

EL EXTRAÑO CASO DEL GAVAGAI (prosigue el bestiario filosófico)


"El caso relevante para nuestros fines es empero el de la traducción radical, esto es, la traducción del lenguaje de un pueblo al que se llega por vez primera. Esta tarea no se emprende prácticamente nunca en esa forma extrema, porque hasta en el más tenebroso archipiélago puede reclutarse siempre una cadena de intérpretes… Los usos que primero y con más seguridad serían traducidos en una situación así son los referentes a acontecimientos actuales, visibles para el lingüista y su informador. Por ejemplo: pasa un conejo, el indígena dice ‘Gavagai’ y el lingüista anota la sentencia ‘conejo’ (o: ‘mirad un conejo’) como traducción provisional, aún sujeta a contrastación en otros casos…

…Nuestro lingüista pregunta, pues, ‘¿Gavagai?’ en cada situación-estímulo y anota cada vez la aprobación, la recusación o la inhibición del indígena… La ley general para la cual está acumulando ejemplos dice, esquemáticamente, que el indígena asentirá a ‘¿Gavagai?’ precisamente cuando esté sometido a los estímulos en respuesta a las cuales nosotros, si se nos preguntara, contestaríamos afirmativamente a ‘¿Conejo?’. Análogamente para la negación o el desacuerdo…

…Es importante entender el agente que provoca el asentimiento del indígena a ‘¿Gavagai?’ como estímulos, y no como conejos. El estímulo puede seguir siendo el mismo aunque se sustituya el conejo por una imitación. Y, a la inversa, el estímulo puede variar en cuanto a su capacidad de provocar la respuesta afirmativa a ‘¿Gavagai?’ según variaciones del ángulo de visión, la ilumanación y el contraste cromático aunque el conejo siga siendo el mismo. Al poner experimentalmente en igualdad los usos de ‘Gavagai’ y de ‘Conejo’ lo que hay que poner en correspondencia son estímulos, no animales.

…En realidad, incluso para enunciados tan simples como ‘Gavagai’ y ‘Conejo’ la identidad de significación estimulativa tiene sus fallos tomada como relación de sinonimia. La dificultad consiste en que el asentimiento o discrepancia de un informador respecto de ‘¿Gavagai?’ puede depender demasiado de información anterior paralela que sea suplementaria del estímulo actual. El informador puede asentir sin más base que un movimiento mal percibido de la hierba, a causa de observaciones de conejos cercanos que hizo algo antes, y que son desconocidas para el lingüista. Como la información del lingüista no permitiría que él diera la misma respuesta ante la pregunta ‘¿Conejo?’, tenemos aquí una discrepancia entre la actual significación estimulativa de ‘Gavagai’ para el indígena y de ‘Conejo’ para el lingüista.

Pueden imaginarse discrepancias más persistentes de ese mismo tipo y que no afecten solamente a un indígena, sino a todos, y no sólo una vez sino regularmente. Por ejemplo puede haber en ese país una mosca del conejo, desconocida para el lingüista, pero reconocible para los indígenas por unas largas alas y movimientos vacilantes. Al ver una de esas moscas cerca de un animal percibido, el indígena puede reconocer que este último es un conejo. Malas percepciones de un conejo junto con buenas percepciones de la mosca del conejo pertenecerán a la significación estimulativa de ‘Gavagai’ para los indígenas en general, pero no a la de ‘Conejo’ para el lingüista.

…[Además] supongamos, por ejemplo, que el estímulo ante el cual se pregunta al indígena ¿Gavagai?’ está compuesto también de una percepción de otra persona la cual señala un objeto mal percibido por el indígena y dice al mismo tiempo ‘Gavagai’. Este estímulo compuesto resultará probablemente perteneciente a la significación estumulativa afirmativa de ‘Gavagai’ para el indígena, y no, en cambio, a la significación de ‘Conejo’ para la mayoría de las personas de habla castellana, en las cuales no tendría ningún efecto la intervención verbal del otro indígena… [E incluso] el indígena puede que discrepara de ‘Gavagai’, pese a ver claramente las orejas del conejo, porque éste no se encuentra en posición apta para el tiro: el indígena habría entendido mal el motivo que tiene el lingüista para preguntar ‘¿Gavagai?’… Otra alternativa igualmente compatible con los mismos estímulos consiste en entender ‘Gavagai’ como un término singular que nombre la fusión de todos los conejos, la porción individual, aunque discontinua, del mundo que constaría sólo de conejos [esto es, la manifestación de la 'conejidad', en el sentido de ‘Gavagai’ significaría algo como ‘he ahí más de lo que es conejo’]".

W. O. Quine, Palabra y objeto (citas seleccionadas de las pp. 50-63 y 78 de Herder, Barcelona, 2001. Para facilitar la lectura he modificado la traducción en algunas ocasiones)

Como ya dijo F. Bacon en su Novum Organon (1620), el lenguaje corta la realidad por ciertas líneas y no por otras (ver el parágrafo 59 de dicha obra). Por lo tanto, ¿es posible una traducción fiel?

7 comentarios:

Mª José dijo...

Desde mi punto de vista, no es posible una traducción fiel.

Partamos de la célebre frase de "traductores, traditores" (Traductores, traidores). Bueno, es un poco exagerado, pero al leer el texto se me ha venido a la mente.
Desde las primeras traducciones, que se hacían de forma arbitraria y sin ningún control ni derechos de autor porque no existían, cualquiera que traducía algo podía quitar o poner en la traducción lo que le pareciera. Y es cierto, porque en ciertas épocas, según el régimen gobernante, se prohibía hacer determinadas traducciones de obras que podrían volver a la población en contra de dicho gobierno. O por otro lado, se hacían interpretaciones que conjugasen con el gobierno de turno y se suprimían o cambiaban trozos de obras.

Respecto al texto que hay que comentar, el lingüista está investigando e intentando aplicar similitud entre lo que el indígena dice y nuestro lenguaje. Pero, parémonos a pensar: las palabras no sólo nombran objetos u otras cosas, sino que también, a veces, pueden referirse a conceptos. El intérprete tradujo la palabra como conejo, porque el indígena lo señaló y lo vieron pasar. Pero ¿cómo sabemos si realmente era conejo o, por ejemplo, comida? A lo mejor para ese indígena, que estaba pensando en comer, pues dijo "alimento", en vez de "conejo", se me ocurre a mí.

Con esto, puedo intuir, que lo que tiene un significado en unas culturas, tiene otro diferente en otras: por ejemplo, para el lingüista, que vendrá de una cultura donde tiene un nivel alto de estudios y que es investigador, un conejo puede ser un animalillo que corre alegremente por el bosque, pero para el indígena, puede ser la base de su alimentación, y tiene que preocuparse en cazar para poder sobrevivir.

Rafael Cejudo Córdoba dijo...

Quizás no sea tan exagerado... cuando se trata de una traducción radical,como sería el caso. Y por otro lado, ¿la comunicación entre culturas, el diálogo intercultural o la 'alianza de civilizaciones' es entonces imposible?

Mª José dijo...

En primer lugar, sobre la frase con la que comencé el comentario anterior, definitivamente es muy exagerada. Y respecto a la pregunta planteada por Rafael, el diálogo entre culturas sí que es posible, desde mi punto de vista, pero hay en la sociedad muchos prejuicios que aún siguen vigentes. La cultura occidental se considera superior a las demás, a las que trata como indígenas o inferiores. Yo pienso que esto no es cierto. Las culturas, como por ejemplo de lugares remotos del mundo, deverían ser igualmente válidas, porque son signo de la identidad social que les diferencia del resto. En la variedad está la riqueza, pienso yo. Al igual que la cultura occidental puede aportar muchas cosas a otras, siempre y cuando no intente "barrer" sus tradiciones más ancestrales, las que solemos denominar como indígenas, también tienen mucho que aportarnos a todos. Diálogo sí, por eso, ya desde la escuela, se está intentando, sobre todo desde las corrientes migratorias que se están dando en gran medida actualmente, que seamos tolerantes y qué mejor manera, que educando así a los ciudadanos del futuro, para que algún día se dé realmente una verdadera "alianza de civilizaciones"

Anónimo dijo...

Rocío Alamillos Álvarez

Para este tema me gustaría contraponer la opinión de dos grandes filósofos que han marcado la historia de la filosofía y a partir de ahí establecer mi propia conclusión.
Por una parte, Nietzsche concibe el lenguaje como el punto de unión de una comunidad que mediante su estudio permite conocer la cultura y la vida de un pueblo.
Ese código lingüístico se ha formado en un seno CERRADO que presentará sus propias evoluciones y es necesario analizar cuidadosamente cómo esta lengua y por tanto esta unidad cultural ha influído en la vida del individuo.

Lo que Nietzsche nos va a proponer será realizar un adecuado análisis de las palabras y poder así comprender el significado social que desprenden en el uso de los interlocutores y estudiar la consecuencia que esos términos reflejan en concreto en la realidad individual de un sujeto que comunica un mensaje , un sujeto que está inmerso en una cultura y una sociedad determinada.
Pero no se debe realizar un estudio de las palabras aisladas, puesto que lo que pretende conseguir es que a partir de dicho análisis pueda comprender la esencia de una cultura de modo que será necesario visualizar la relación de estructuras que existe en una lengua y a partir de ellas focalizarlo o ligarlo al estudio sociológico y comprender así la mentalidad de un individuo que pertenece a cierta comunidad. La historia de las significaciones no puede estudiarse con palabras aisladas.
El Wittgenstein del Tractatus sin embargo le dará una enorme valoración a la palabra individual, a la imagen que se mueve detrás.En un primer momento no concebirá esa flexibilidad de la palabra según el contexto.
La cuestión clave para Wittgenstein es si el lenguaje es una forma objetiva de conocer el mundo, y la realidad en sí. Su tesis afirmará que "El lenguaje forma parte de una actividad por la cual no se puede llegar a conocer objetivamente el carácter de las cosas".
Para Wittgenstein el lenguaje no es más que una mera asociación de conceptos y objetos, para ello no media lo que pueda aportar el hombre de sí mismo, así por ejemplo cuando aprendemos una lengua nueva, sólo aprendemos listados de palabras que relacionamos con objetos que tienen determinadas características, y simples reglas gramaticales.
Ese matiz tan acertado que describe Nietzsche y con el que personalmente he de convenir, en el que afirma que las palabras estudiadas bajo un sistema de relaciones son un vehículo de una determinada cultura, no es algo que tenga en cuenta este analítico.
Para Wittgenstein esta asociación de objetos y palabras no nos permiten llegar a un conocimiento total y objetivo de las realidades, para Nietzsche es absurdo intentar llegar a un conocimiento a través de la palabra que no esté relacionado con el ser humano, es decir, con la vida.
pero si nos centramos en la obra del 2º Wittgenstein, veremos algo interesante. partiendo de su afirmación:
“Quiero que recuerden ustedes que las palabras tienen los significados que nosotros les hemos dado; y nosotros les damos significados mediante explicaciones”. (Wittgenstein, Investigaciones filosóficas, Grijalbo, Barcelona, 1988, p.56.)

La cita alude a la relación lenguaje- hablante y expresa que las palabras tienen el significado que el uso les asigna; es decir, que éste es público y que se manifiesta mediante las explicaciones de las mismas que nos dan las definiciones, dentro de un determinado medio social y cultural. Luego, los distintos juegos del lenguaje tienen en común un determinado uso, un punto de partida social.
analizando esta nueva perspectiva wittgenstionana, al menos podemos afirmar que el punto de partida de ambos autores es social.

conclusión: ¿ Es posible la comunicación entre culturas? considero, en total discrepancia con Mª José, que es imposible una plena comunicación porque siempre estaremos arrastrados por la estructura lingüística forjada en nuestra cultura que nos impide ponernos el "Velo de la Ignorancia".

miguel angel dijo...

El lenguaje es posiblemente el mayor logro que ha conseguido la especie humana. La capacidad que tiene el hombre de emitir ruidos y estos poderlos ordenar hace que se desarrolle intelectualmente y que se ubique en la posicion que ocupa dentro de la escala evolutiva. Pero este bien preciado que el hombre posee tiene tambien su contrapartida, el lenguaje crea barreras y levanta muros entre paises, culturas y civilizaciones.

El lenguaje desde sus origenes se diversifica en diferentes idiomas, actualmente en el mundo se hablan cerca de 60000 lenguas. La lengua es concebida como uno de los signos que distinguen a muchas civilizaciones presentes, es una bandera que se cuida y se defiende. Así inculcamos a nuestros hijos el legado lingüístico con el fin de perpetuar nuestro idioma. Preservando una lengua tal vez estemos conservando un modo distinto de pensar. Este modo distinto de pensar posiblemente haga que me diferencie de mis vecinos. ¿Sería un vasco igual sin el Euskera?

Pero la manera de crear la lengua cuando comienza a hablar un niño es utilizando la lógica, la lógica del lenguaje, es decir no memorizamos las frases para el resto de nuestra vida, combinamos nombres, verbos, adjetivos, sujetos... y esta manera es común en todas las lenguas, lo que crea una similitud entre todas ellas en vez de diferenciarlas. Podemos decir entonces que el lenguaje revela la unidad de las mentes humanas.
La comunicación entre culturas es posible y además necesaria y se conseguirá superando prejuicios y eliminando percepciones erroneas (como dice Bacon librándose de los prejuicios que obstaculizan las nuevas ideas) y por supuesto con un respeto mutuo por creencias y tradiciones.
La traduccion fiel es posible cuando el estímulo gavagai signifique lo mismo tanto para el indígena como para el lingüista. Las diferentes percepciones tanto del indigena como del lingüista haran imposible la traduccion fiel.
Así que a deshacernos de los prejuicios y a buscar esa comunicacion.

Rafael Cejudo Córdoba dijo...

Bienvenido Miguel Ángel. En tu comentario tratas el tema de la comunicación, que ciertamente es una salida al 'lío' del mentalismo solipsista. En la entrada sobre Paul Tibbets Sergio y yo tuvimos ya una pequeña conversación sobre el tema. Por otro lado formulas una pregunta polémica ('¿Sería un vasco igual sin el Euskera?') que quizás pueda darme pie para una entrada nueva del blog. Me parece que formulas una pregunta retórica: tú piensas que no, y que además (esto creo que lo presupones), sería 'peor' en el sentido de 'menos' vasco. Compartes la opinión general de que las distintas lenguas son una riqueza, en tanto que depositarias del acervo cultural. Pues yo no soy tan optimista: ¡ojalá los vascos sin el euskera, los demás españoles sin el español, los ingleses sin el inglés...! ¡que viva el esperanto! ...creo que hay que tomarse en serio el mito de la Torre de Babel

Lourdes dijo...

Y continúa el polémico tema del lenguaje….
Sin duda, nunca hallaremos con total certeza el significado de la palabra “gavagai” para el indígena. Nos encontramos con el mismo problema que con la cuestión del murciélago. Podemos saber cuál es la correspondencia entre el concepto “gavagai” y lo que éste viene a determinar para el indígena, en este caso, aparentemente, “conejo”; pero vayamos más allá. Nunca tendremos una concepción exacta de “gavagai”, ni siquiera, un indígena posee la misma concepción de “gavagai” que otro, pues queda claro que nuestros sentidos, nuestra memoria, nuestro entendimiento, etc, nos hacen pensar en un elemento atendiendo a nuestra experiencia. Es decir, si pensamos en un conejo, a mi mente podría llegar la imagen de un conejo blanco y ser ésta una imagen agradable para mí, pero otra persona podría pensar en un conejo y sentir miedo porque haya vivido un episodio desagradable con un conejo.
Por tanto, el lingüista está realizando una traducción fiel. Su labor, como interprete o como traductor más que como lingüista, es la de dar a conocer la correspondencia entre un concepto y la imagen de un elemento al que hace referencia aquel. Si bien es verdad que antaño se hacían traducciones “infieles” al texto original por conveniencia ya sea política o social, pero está claro que actualmente las traducciones son fieles a la idea original, quizás por ello los traductores hacen su propio “juramento hipocrático” en el que se hacen responsables de la traducción. Y no hablemos ya de los intérpretes. Pues queda claro que traductor e intérprete son cosas totalmente diferentes.
También es cierto que el traductor puede cometer errores en su traducción sin intención aparente, pero eso sucedía en otros tiempos, en los que las culturas no profundizaban en el lenguaje de las otras culturas que las rodeaban. Encontramos así, episodios en la historia de la humanidad, marcados por una traducción poco fiel, pero sin mala intención por parte del traductor, que continúan vigentes hoy día en nuestra sociedad y que nadie o casi nadie conoce. Pues, por si alguien lo ignoraba, la traducción del pasaje bíblico en el que el Espíritu Santo desciende en forma de paloma es una mala traducción del hebreo, pues ahora se sabe que el Espíritu Santo descendió “como una paloma” (como lo haría una paloma), pero no “en forma de paloma”. Y fijaos, aún en nuestra sociedad los cristianos relacionan al Espíritu Santo con la paloma, también símbolo de la paz. Y como estos errores, muchos otros, que aumentan en número si nos detenemos en la época dorada de los monjes copistas...
Así, como muy bien explicó Rocío en su día, Wittgenstein nos habla del lenguaje como herramienta para conocer la realidad, pues todo elemento existente en la realidad posee su equivalente en el lenguaje, es decir, toda concepto tiene un elemento al que identificar en la realidad. Observemos a la sociedad musulmana de hace un siglo. Ellos por su cultura religiosa nunca han comido cerdo, por lo que, al contrario de las culturas como la nuestra por ejemplo, nunca han creado productos alimenticios derivados de dicho animal. Quizás por ello han tomado como préstamos lingüísticos palabras como “frankfurt”. Aquí se ve que al no existir una realidad con la que relacionar un concepto, el concepto no ha sido creado. Véase también, que el lenguaje está condicionado por todo lo que engloba una cultura (religión, costumbres, pensamiento, etc).
En cuanto a la alianza de civilizaciones o el diálogo entre culturas, diré que de nuevo el problema es el lenguaje. Hoy día nos hablan del “lenguaje políticamente correcto” que debemos usar, del “lenguaje sexista”, etc. Pero esto es una burda que han inventado los políticos para tener al vulgo entretenido con la polémica que esto suscita. Lo mismo sucede con la “alianza de civilizaciones” o “el diálogo entre culturas”, es una pantomima que unos pocos han decidido crear. Lo que quiero decir es que eso de la “alianza de civilizaciones” nunca será posible. Quizás el “diálogo entre culturas” exista, eso es evidente (dialogar siempre es posible), pero dejémonos de sandeces, la alianza de civilizaciones no es posible pues aún son demasiados los prejuicios de la sociedad en conjunto y demasiada la “intolerancia” como dirían nuestros políticos.

En definitiva, el lenguaje desde el comienzo de la historia de la humanidad ha existido de una manera u otra, por ello es algo demasiado importante o quizás algo que condiciona de lleno nuestra existencia. Y un problema que muchos grandes autores han intentado resolver dando sus propias teorías. Pero como dijo Wittgenstein “de lo que no se puede hablar, se tiene que callar” (aunque él no lo hizo).