miércoles, 24 de febrero de 2010

¿ALGUIEN NOS ESCUCHA?



No hace mucho hablamos sobre la tensión entre escepticismo y utopía. La palabra “utopía” fue inventada por el humanista inglés Tomás Moro (Thomas More) quien en 1516 publicó una obra con ese nombre. Se trata de la narración de un viaje imaginario a la isla homónima (la isla “de ninguna parte”, eso viene a significar “utopia” en griego), donde se han logrado un gobierno y una organización social perfectos. Especialmente durante el S. XIX y gran parte del S. XX, las utopías, como proyectos de sociedades y gobiernos ideales, han tenido importancia en el pensamiento político de izquierdas. Hoy asistimos a un “agotamiento de las energías utópicas” (J. Habermas). Algunos de vosotros expresasteis en clase vuestra confianza en que internet puede ser un nuevo ámbito para la utopía (4.150.000 resultados en Google/español). Los alemanes J. Habermas y K. O. Apel han defendido que mediante la comunicación libre podría llegarse (o al menos pensarse) una utópica sociedad de personas libres. ¿Y qué mejor medio de comunicación libre que internet? Pero no está mal un poco de escepticismo. Facebook o Twitter están llenos de verdaderas maravillas… y “señoras que”. Así que , ¿de verdad alguien nos escucha? Eso es lo que he pensado viendo este vídeo sobre la obra que el artista y graffitero (¿quitamos el “y”) Suso33 ha presentado en ARCO. Con ella pretende dar voz a la gente pero, ¿realmente hoy se nos puede oír? (la imagen también es de Suso33)


http://www.elmundo.es/elmundo/2010/02/17/cultura/1266419965.html

29 comentarios:

Bárbara Artetxe dijo...

De modo que era esto lo que se tecleaba al fondo en el examen?? :)
Ya no escuchan ni los terapeutas en diván, me temo. En cuanto a las posibilidades de internet: salvo para asuntos tipo convocatorias muy concretas para una fecha dada, admito que es un medio eficaz. Es eficaz también para casos como el nuestro, un blog para que los compañeros de clase podamos seguir conversando por otras vías. Para todo lo demás, mi sensación es que posibilita que el monólogo habitual en el que nos manejamos pueda ser absorbido y engullido por la negra noche cibernética. Lo que no deja de provocar un cierto clímax de, o una cierta fantasía de, quizá algo como un puntito cool...en fin, mirarnos el obligo a lo sideral :)

Saludos y besos.
B.

Anónimo dijo...

Antes de comentar en esta entrada es cierto que he tenido que buscar utopia porque no sabia ni lo que era, algo un tanto penoso ( pensaran algunos), según su significado (segun he entendido) como un mundo ideal devaluando el mundo real, no creo que internet sea un medio muy eficaz para llegar a ese mundo perfecto, más bien creo que internet esta lleno de hipocritas y de falsantes...si libre si es..pero...de que sirve que todo el mundo puede entrar y expresar o hacer lo que quiera...

MARIA DOLORES QUESADA MARTINEZ

BESOS COMPAÑEROS "FILOSOFOS"!!!!

Anónimo dijo...

Sí Bárbara, esto era lo que tecleaba. ¿Así que nadie nos escucha? Supongo que menos aún nos verán... Lo digo porque no sé si habéis visto el vído sobre la obra de Suso33. ¿Qué os parece, qué pone de manifiesto (si es que manifiesta algo?)

Rafael

Bárbara Artetxe dijo...

No he podido ver el video todavía. Pequeños "problemitos" con la conexión. Ahora en un rato hago un nuevo intento.
Bromas aparte, me parece muy interesante la investigación de Amparo Lasén en todo esto de las cibersociedades y redes sociales. Os paso algún enlace (a ver si sé y puedo)
http://denunciasporvivienda.blogspot.com/2009/12/amparo-lasen-las-nuevas-formas-de.html

(me parece que así no es, no?)
Hay además un grupo de estudio que os recomiendo también:

http://cibersomosaguas.wordpress.com/historia-del-grupo-cibersomosaguas-universidad-complutense-de-madrid/

Por mi experiencia como visitante habitual de blogs, por ejemplo, encuentro que casi la totalidad de ellos son mudos: es decir, un monólogo en al que nadie da respuesta o réplica, y en todo caso, los comentarios suelen venir de amigos cercanos y familiares, es decir, de personas que de todos modos ves a diario. Y luego algún chino con sus ideogramas "porno" que bloquea la conversación :)

Bambi dijo...

Al fin he podido ver el video. En una primera apreciación no parecen importar tanto las palabras, ni la posibilidad de un discurso que, de todos modos, no se busca. Me parece que lo que importa acá, lo que es relevante para la obra de arte es la colaboración del público en su elaboración. Es el contacto lo que se busca, la interrelación, la solidaridad en el proyecto de la obra. El artista no quiere estar solo frente a la obra (aunque él la haya ideado) ni con la obra, ni mostrárnosla sin más en un gesto puramente individual. Nos quiere justo ahí con él. Sucedió? Alguien escuchó? Alguien dijo sus palabras?
B.

Anónimo dijo...

Después de leer el texto y ver el vídeo de Susso 33, creo que aquí se plantean dos cuestiones diferentes.

La primera,tiene que ver con la libertad. Pienso que habría que reflexionar algo más sobre este concepto. Lo que quiero decir es que si la libertad que queremos es aquella que nos proporciona Internet, en forma de muro de expresión libre, donde contamos o nos cuentan, o si, por el contrario, queremos una libertad que proceda desde las instituciones públicas y los gobiernos, que proceda de arriba, y que, como ciudadanos nacidos en sociedades articuladas y regidas por gobernantes, sintamos que somos libres; pero libres ahí fuera, más allá de la pantalla de nuestro ordenador.
Mis sensaciones sobre la libertad, desde luego, no se han visto influídas tras contratar una ADSL en casa.
Personalmente creo que cuando se habla de Internet y de sus infinitas posibilidades, éstas habría que resumirlas a dos: la posibilidad de leer sobre todo aquello que se nos ocurra, y la posibilidad de ver imágenes de casi todo aquello que queramos.
¿ Es eso libertad? en un aspecto sí, desde luego, pero en un aspecto más profundo de la misma o, de lo que yo entiendo por libertad, no. La utopía no pasa por la red ¡espero que no!

La otra cuestión es que si alguien nos escucha. Por supuesto que sí, si tienes algo que decir. No podemos subestimarnos tanto. Y a la red en ese sentido, le reconozco un papel increíblemente divulgativo y útil.

Nada más por ahora. Gracias por escuchar.

Marta Navarro

Anónimo dijo...

¡Bienvenida Marta!

Rafael

Rosa Colmenarejo dijo...

En La sociedad red (1997) Manuel Castells proponía un nuevo modelo de sociedad posindustrial, estructurada no por las relaciones jerárquicas de clase sino por la conexión múltiple a redes interactivas, cuyo paradigma es Internet. Entonces llegó el 11-S, Bush, los neocons y las guerras de Afganistán e Irak que fueron vergonzosamente “cubiertas” y manipuladas al minuto precisamente gracias a Internet. Todo esto vino a refutar lo que Enrique Gil Calvo (Babelia 06.02.10) llama el panglosiano diseño de la virtuosa sociedad del conocimiento.

Quizá sean precisas unas “puntualizaciones” o un “rediseño” de esa idílica sociedad red que pintaba Castells en los años 90 pero coincido con él, al menos me provoca cierta “confianza” en un (¿utópico?) futuro, en la contradicción que plantea en su último ensayo Comunicación y poder (2009) entre las nuevas fuerzas productivas, ahora comunicacionales, y las emergentes relaciones de producción, hoy dominadas por el poder informacional: la sociedad red es en realidad una tensa tela de araña en la que se libran cada día tensiones entre la capacidad de la red para encadenar a los dominados y la habilidad de éstos para desencadenar su resistencia (Gil Calvo) que permiten poner en evidencia las posibilidades emancipatorias de Internet. Al menos Internet ofrece más posibilidades que la televisión o el periódico puesto que nos permite expresarnos. Esas posibilidades emancipatorias pueden, quizá, (no hacen sino abrir una posibilidad que de otro modo parece imposible) salvar la crisis de democracia que esa misma sociedad red ha provocado con la manipulación y la persuasión masiva ocurridas durante la guerra de Irak, la carrera entre Barack Obama y Hillary Clinton por conseguir la candidatura del partido Demócrata o, más cerca, el mantenimiento “blindado” del gobierno de Aznar por atribuir el atentado de Atocha a ETA en las horas previas a las elecciones generales de 2004. (sigue)

Rosa Colmenarejo dijo...

Las posibilidades que pone Internet ante nosotros, lectores y/o autores, son tan infinitos como puedan llegar a ser nuestras potenciales capacidades de “autocomunicación”. Internet nos permite “probarnos” día a día, nos permite encontrar la información relevante, recombinarla en forma de conocimiento, utilizando el conocimiento acumulado y aplicarlo en las tareas necesarias para lograr el objetivo del proceso. Cuanto más complejos son nuestros sistemas de información y más interconexiones tienen con las bases de datos y las fuentes de información mayor capacidad se requiere para utilizar esta capacidad de búsqueda y recombinación de información (Castells, 2009). Hemos de estar, por tanto, preparados, educados, entrenados, de forma adecuada, comprender qué queremos/necesitamos saber, no en términos de habilidades sino de capacidad creativa, múltiple, diversa, que ha de ser necesariamente distinta de aquella del “yo” moderno inventado felizmente por Descartes y que nos sitúa, de algún, modo ante el mismo tipo de abismo al que se enfrentaron en el XVII.

Internet hace posible que no sea imprescindible “llenarnos” la cabeza de cosas o datos, sólo es preciso tener la cabeza “bien amueblada” para comprender nuestras relaciones de ideas y avanzar en nuestro conocimiento de la realidad. Creo que Suso33, en esta obra, se refiere específicamente al “ruido” que hace un tipo determinado de “información” que queda enterrada por su misma condición de aluvión (Facebook, por ejemplo). Sin embargo, y atendiendo a la pregunta del post ¿Alguien nos escucha? Pregunto a mi vez si es tan importante (para mí) que alguien me escuche (lea) o es suficiente para colmar mi conciencia de libertad de expresión con saber que mis palabras (en tanto que ideas reprogramadas) no quedan sólo para mi sino que están a disposición de quien quiera o pueda leerlas. No visualizo Facebook o los Blogs tanto como lo hace Suso sino más bien con la imagen del “mensaje en una botella. No cambiaremos el mundo pero, al menos, tenemos una oportunidad para intentarlo. Internet es una herramienta de expresión que se nos aparece como inabarcable, quizá sea eso lo que alimenta suspicacias ante su “sólo aparente” infinito potencial.

Rosa Colmenarejo dijo...

Queriendo explicarme, creo que no he conseguido sino exponer borrosamente ideas (prestadas) aderezadas con palabras poco eficaces para la comunicación. Volveré a intentarlo. Quede claro que con la única y sana intención de hacer un ejercicio de entrenamiento, si alguien lee este comentario ¡línea! Y si alguien llegase a comentarlo… ¡bingo!

Buscaré el sentido eficaz de las palabras, que diría Ortega.

Seguiré el planteamiento de María Dolores. Empezar por el principio puede ser establecer el sentido de las palabras que estamos manejando.

La primera de ellas es Utopía. Apunta Rafael Cejudo: “Se trata de la narración de un viaje imaginario a la isla homónima (la isla “de ninguna parte”, eso viene a significar “utopia” en griego), donde se han logrado un gobierno y una organización social perfectos”. El sentido del viaje es fundamental para comprender que la utopía está impregnada de télos, de dinámica, de aspiración a la perfección y con esto se convierte, del mismo modo, en inalcanzable, inasible, siempre ahí como motor, como aspiración. Entiendo la utopía como el lugar fundamental para la esperanza (¿Alguién podría recordarme el término griego?). Sin esperanza no hay vida. Sin utopías no hay esperanza. (¿Qué pensáis?)

Segunda palabra, Sociedad, definida por Ortega como “unidad de convivencia humana” en “Europa y la idea de nación” (1954). Ahora bien, la cuestión es si la “sociedad red” a la que alude Castells es una sociedad “nación” o una sociedad “ciudadana”. La primera (Ortega) lleva implícita una confianza en la potencialidad del esfuerzo colectivo que hace a sus miembros esperar grandes cosas de su nación. Pero la fe en esas posibilidades no se nutre de lo que en la nación está a la vista sino de presuntas riquezas escondidas en los invisibles senos nacionales. La ciudad, por otra parte, aspira a la perfección como forma de convivencia humana pero no es sentida como la esperanza de un desarrollo futuro, sino como una calidad presente.

Rosa Colmenarejo dijo...

Para mi está, más o menos, claro que Internet representa un modo de expresión de la utopía, es más, quizá la forma más democrática posible de expresar utopías múltiples, diversas, fluidas, interconectadas, variables aquí y ahora y también hacia e futuro. Combina pues las dos posibles sociedades. La cuestión quizá sea si esto conlleva una mejora en nuestra calidad de vida o es casi tanto como el invento del ventilador. Refrescar, refresca, pero sin él también podríamos vivir. (Por favor, disculpad el desatinado ejemplo)

Porque, efectivamente, Internet, en concreto las denominadas “redes sociales” eluden formas básicas de cortesía que, recurriendo de nuevo a Ortega, conforman en sí mismas una garantía de relación pacífica. Es necesario guardar la debida distancia, asegurar las formas. En Facebook, por ejemplo, es fácil romper el equilibrio, las suspicacias están al orden del día y se impone un silencio “acordado” sólo quebrado por el “me gusta” o el “quizá”. He aquí la paradoja, desde luego, puedes expresarte pero ¡cuidado! con comentar, aludir, enlazar algo “inconveniente” para tu “personaje”. (Esta es otra cuestión, en Internet ¿nos alzamos aún más con nuestra máscara o es una exposición más sincera y con ello más arriesgada?)

Quizá por esto Facebook esté repleto bien de “observadores mudos” (que desde luego escuchan aunque no hablen) o de “titiriteros” que juegan con el ingenio inventando grupos inverosímiles (que también tienen su público), además de aquellos que emplean su tiempo en montar granjas, etc. (Por cierto, alguien me comentaba el otro día lo curioso que era observar la diversidad de diseños que se daban en estas granjas partiendo de idénticas condiciones y medios)

Utopía y sociedad, saber qué queremos y hacia dónde dirigir nuestros esfuerzos. Tener y mantener un proyecto en una dirección. Internet nos facilita la tarea pero no es una garantía en sí misma.

Si la labor de los filósofos (Rafael, me gustaría saber qué opinas de esta definición) es elaborar conceptos que permitan teorizar sobre la realidad, considero que la nuestra, como estudiantes de Humanidades (¿futuros humanistas? ¿alguién más tiene vértigo?) ha de ser la de saber poner en juego estos conceptos, facilitar su puesta en circulación, llegar a hacerlos “lugares comunes”, para que “esto” se mueva.
(Aunque, por otro lado, ¿es necesario que “esto” se mueva?)

Inés dijo...

En esta nueva entrada, se plantea un problema que aunque nos parece actual, lleva ya algunas decadas debatiéndose: ¿se nos puede oír gracias a los medios de comunicación? ¿realmente se nos escucha?

En primer lugar, hay que plantearse el propio poder de los medios de comunicación. Cuando estaba en 3º, o sea hace dos años, di Filosofía Contemporánea con el profesor Ramón Román, y para preparar un trabajo, me leí "La sociedad del espectáculo", de Guy Debord. En esta obra, este autor francés, a parte de tratar otro temas, planteó el problema del poder de los medios de comunicación y las consecuencias que derivan de él. Mediante ellos, el sistema (prefiero no profundizar en la teoría de Debord en cuanto "sistema"; sólo debo especificar que se refiere al mundo capitalista) contra a la sociedad mediante los medios de comunicación, en cuanto que transmite un determinado mensaje, ya sea en forma de estereotipos de hombre o mujer, forma de vida.. y la sociedad se ve impedida de poder contestarle.

De esta forma, si en un determinado programa, por ejemplo, aparece una pasarela de moda, las jóvenes que lo vean querrán parecerse a ellas en cuanto puedan. Por ello, se producen varios sucesos: 1) el sistema difunde la imagen de mujer real 2) una joven recibe tal mensaje 3) la joven al ver que una mujer extra delgada aparece en la televisión, ella misma debe parecerse así.

Como consecuencia de tal proceso, Debord nos dice que se produce una homogeneización de la sociedad. Si nos detenemos un momento en pensar tal afirmación y lo comparamos con la realidad, realmente da miedo: todo el mundo es igual. Mujeres jóvenes, con las mismas ropas y comportándose igual. Hombres cada vez más afeminados yendo al gimnasio para parecerse más a los modelos de las revistas.

Con todo ello, quiero decir, que nadie nos oye, porque el mensaje solo se dirige hacia nosotros y no al revés. Y no sólo no nos oye, me parece que existe un peor problema: nadie habla. La homogeneización ha provocado un mal enorme en nuestra sociedad, ya que hemos perdido nuestra capacidad de crítica. Todo está bien tal y como está, ¿para qué voy a pensar, si existe un gobierno o unos directores de televisión que piensan por mí?

En mi opinión, estoy totalmente en desacuerdo con tal actitud. Prefiero cien mil veces que un libro me hable, me cuente su historia, me haga reflexionar, que ver un programa del corazón, cuyo único objetivo es el de entretener. Por ello, decía Debord que vivimos en "una sociedad del espectáculo".

Inés dijo...

Para concluir,he leido en el comentario de Rosa unas reflexiones sobre los filósofos y su labor. En concreto:

"Si la labor de los filósofos (Rafael, me gustaría saber qué opinas de esta definición) es elaborar conceptos que permitan teorizar sobre la realidad"

No soy el profesor, pero me gustaría dar mi opinión al respecto. Estoy totalmente en desacuerdo con tal descripción. Bajo mi punto de vista, la teorización de conceptos es una labor obsoleta, hace décadas que no existen grandes sistemas filosóficos sobre la realidad, en los cuales se introduzcan conceptos. En una sociedad como en la que estamos, dominados por el espéctaculo que nos ofrecen los medios de comunicación, la labor es mucho más importante que teorizar sobre conceptos; en concreto, los filósofos son los últimos vestigios de capacidad crítica que nos queda. Ellos deben señalar qué problemas hay en nuestra sociedad, tratar de explicarlos de tal forma que los órganos pertinentes puedan plantear soluciones.

No obstante, tal labor quizás también sea una utopía, ya que la Filosofía se ha quedado arrinconada en el ámbito académico a causa de la propia sociedad, dominada por el utilitarismo, es decir, toda ciencia debe responder a un para qué, tiene que servir para algo. La causa de todo ello se encontraría en la expansión del ideal científico: la historia, la literatura, la filosofía, en definitiva, todo debe adaptarse a las ciencias.

Para mí es una auténtica lástima ver el estado de las humanidades y las letras en general, quizás en futuro, tal situación cambie, o al menos eso deseo.

Bambi dijo...

"Tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición"

Últimas palabras al pueblo de Chile del presidente Salvador Allende desde el palacio de la Moneda y bajo el bombardeo de la Fuerza Aérea sublevada, antes de cortarse las comunicaciones; 11 de septiembre de 1973.

Esta es para mí la expresión más elocuente que recuerdo de la utopía. Y todavía seguimos llorando. Las cosas venían feas en Chile. El verano del 73 fue una aterredora espiral de violencia creciente desde el "tancazo" del 29 de junio, fallido intento golpista que fue sofocado en unas horas. Estoy convencida de que los medios y gentes afines al presidente Allende y a su gobierno, o bien quienes querían seguir viviendo en democracia habrían utilizado internet y todo lo que la red pone a disposición para lograr su objetivo. Internet puede ser un instrumento igualmente válido para abrir las grandes alamedas por donde pasen los hombres y mujeres libres. Pero el llanto no cesa porque estoy igualmente convencida de que quienes promovieron y pagaron la felonía, la cobardía y la traición habrían asimismo utilizado en su provecho todas las glorias de esa misma red. La sociedad red, dices, Rosa. Las sociedes red, diría yo, y no todas amables. Algunas de ellas, siniestras. Dices que la tensión entre diferentes movimientos opuestos en la red permite poner en evidencia las posibilidades emancipatorias de internet; más que la TV y los periódicos "puesto que nos permite expresarnos". La posibilidad de poder expresarnos no es suficiente, ni ahí, para provocar un movimiento emancipatorio. Admito que es un primer paso pero no lleva necesariamente a la emancipación. Lo supieron bien todos los esclavos negros que durante generaciones cantaron sus canciones de dolor, fatiga y muerte. Sobre todo lo supieron bien sus amos blancos. Es necesario un paso más allá.
Estoy de acuerdo contigo en que las posibilidades que ofrece internet para la emancipación son muchas y valiosas, y comparto tu receta para disfrutar de una cabeza bien amueblada. Siempre que no olvidemos que esa misma receta la siguen también todos aquellos que usan la red para continuar con el sometimiento de personas, poblaciones y países enteros. Basta darse una vuelta por los blogs y páginas neocons, por poner un ejemplo. José María Aznar tiene una cabeza muy bien amueblada, más allá de que sea, a mi juicio, un hombre despreciable luchando por un ideal desprecible. Y un largo etcétera. Hablas de Bush, el 11 de septiembre norteamericano, la guerra de Irak...pero, y Copenhague? La patada en la boca más directa a toda esa sociedad civil y a la pretendida sociedad red en vías de emancipación. No parece que a nadie le haya importado demasiado el fracaso de la cumbre ni el atropello vivido aquellos días. Joder si tienen la cabeza bien amueblada, y los medios, desde luego.
Esta fe asertiva en las posibilidades de libertad y democracia que internet puede realizar me recuerda a cuando nuestros abuelos y bisabuelos decían que el poder explotador sería derrocado cuando el analfabetismo fuera erradicado. Ya no sería posible engañar y abusar del obrero puesto que sabría formarse e informarse; cuando el hijo del obrero fuera a la universidad al fin el ideal de la democracia se encarnaría entre nosotros. Bueno, el analfabetismo fue erradicado y el hijo del obrero fue a la universidad. Las lágrimas no acaban y mi escepticismo sigue intacto.
B.

Bambi dijo...

Inés, esto de los hombres cada vez más afeminados me ha dolido en el alma...

Bambi dijo...

"Yo empecé estudiando qué hacen las nuevas tecnologías y qué hace la gente con las nuevas tecnologías. ¿Qué hacemos hacer y qué nos hacen hacer a nosotros Internet, los ordenadores, los móviles? ¿Cómo median en las relaciones personales, las relaciones familiares o las relaciones laborales?" Amparo Lasén, socióloga, profesora en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del grupo de investigación "Cibersomosaguas: cultura digital y movimientos sociales" y autora del libro "A contrtiempo: un estudio de las temporalidades juveniles" (Siglo XXI)

Al hilo de este cuestionmiento de Amparo Lasén se me ocurre que quizá pudiéramos tratar de establecer una analogía entre el mundo real/virtual con el dualismo cuerpo/mente que hemos tratado en clase en varias ocasiones. El viejo problema de la comunicación de las sustancias: interaccionismo, paralelismo psicofísico o epifenomenismo? Es decir, los fenómenos físicos y los mentales interactúan y media entre ellos una relación causal; o tal vez no se da esa relación causal y tanto lo físico como lo mental son dos ámbitos que no se afectan en absoluto, trascurren de forma paralela y es lo uno correlato de lo otro sin que se de propiamente una interactuación; o la mente es un perifenómeno, un fenómeno concomitante y subalterno del cuerpo, de manera que el cuerpo tiene una influencia causal sobre la mente pero no a la inversa, se trataría de una relación causal en una sola dirección.
(Para la descripción de estos tres modos de relación he seguido el artículo "Mente y cuerpo:esbozo de análisis fenomenológico", de Ismael Martínez Liébana)

Buen fin de semana, compañer@s!
B.

Anónimo dijo...

En relación a lo que a dicho Ines en uno de sus comentarios sobre los medios de comunicación, creo que tampoco debemos olvidar que la televisión, radio y prensa están también dominadas por los partidos politicos, y dependiendo del partido politico que este gobernando en el país; por ejemplo, en el telediario de la television nacional,vereis como siempre van a salir mas minutos hablando sobre ese partido que por los opositores.También en los canales privados dependiendo de los ideales de quien lo financie te diran las noticias de una manera u otra.
Esto no pasa con esto sino con, por ejemplo el futbol, mirad( a quien le guste el futbol) la prensa del as o del sport y vereis como cambia mucho una misma noticia, ¿ y eso porque es?

Por lo cual no solo no nos escuchan y nos manejan sino que encima nos manejan a su antojo!

MARIA DOLORES QUESADA MARTINEZ

Rosa Colmenarejo dijo...

Conceptualmente "utopía" implica movimiento, travesía hacia, una meta que nunca se llega a alcanzar pero que, empleando según qué herramientas la alfabetización, el acceso de las mujeres al mercado de trabajo, aprobación de leyes que garanticen la equidad, acceso a la información, derecho a comunicarnos y expresarnos, permite ir ganando muchas, muchísimas "metas volantes".

Más que escépticas os percibo pesimistas :)

Comentas Copenhage, Bárbara, por supuesto, pero en sentido opuesto a Irak!. Creo que la red fue precisamente una herramienta para sacar a la luz lo que estaba ocurriendo allí, una realidad que desde luego no mostraron los periódicos locales! A qué control te refieres en este caso? O sólo quieres apuntar que este seguimiento a través de las redes sociales y agencias de noticias independientes no tuvo ninguna repercusión en el desarrollo de la cumbre? Estoy segura de que en México no ocurrirá!

Inés, los conceptos son fundamentales para poder comunicarnos, si nadie se ocupara de ello conceptualizaríamos "prejuicios" "localismos" "creencias" "modismos"... los filósofos, los sociólogos, los intelectuales, si prefieres se ocupan preferentemente de ello, aunque sus aportaciones no se hagan realidad de forma "inmediata" su trabajo está ahí, les leemos, les estudiamos, les analizamos, empleamos, "ponemos en juego" los conceptos y facilitamos con ello la comunicación y el conocimiento de la realidad.

Inés dijo...

Con todo tu respeto Rosa, pero creo que los conceptos son algo hueco, vacío, carente de vida. No entiendo la utilidad de conceptualizar la realidad, más bien, creo que se trata en última instancia de una idealización que nos hace alejarnos de la propia vida.

Asimismo, hay que saber distinguir entre lenguaje, con su carácter semántico, que de conceptualizar la realizar. Nietzsche en el "Ocaso de los dioses", entre otras de sus obras, es muy crítico con el poder que le atribuimos al propio lenguaje, ya que nos olvidamos de la propia vida. Para mí, es muy importante el lenguaje, ya que con él nos comunicamos. Pero conceptos como "amor", "belleza", "bien", sólo hacen que tengamos una idea preconcebida de ellos, que tendamos a conseguir estos ideales. Sin embargo, al ser ideales no los podemos conseguir, con lo que lo único que obtendríamos es la propia frustración.

En consecuencia, es mejor olvidarnos de tantos conceptos ideales y deberiamos de vivir la realidad tal y como se nos presenta. Bajo mi punto de vista, sigo pensando que los filósofos deben de seguir mostrarnos qué es lo que no funciona en nuestra sociedad, al estilo de la Escuela de Frankfurt, y olvidarse de los conceptos, que como repito, están carentes de vida.

Por otro lado, lo siento Bambi lo de dije sobre que los hombres están cada vez más afeminados. Pero es cierto, el rol que siempre ha cumplido la mujer: cuidado personal, compra de cosméticos, etc., ahora el hombre también se interesa por esos aspectos, se ha creado el fenómeno del "metrosexual". Estoy totalmente en desacuerdo ante tal postura, como yo digo "mejor hombres con pelo en el pecho". Es una pequeña broma, pero en realidad, no considero correcto que un hombre se depile y pase mas de 5 horas diarias en un gimnasio sólo porque quiera parecerse a un chico de una revista.

B. dijo...

No hablé de control, sino de una patada en la boca, directa y sin complejos. De otro lado, no sólo leo periódicos locales y giro lo mío por la red, no creas. En demasiadas ocasiones tengo la impresión de que gran parte del discurso en red se produce para consumo interno de la propia sociedad-red, valga la expresión. Hay un cierto encapsulamiento. Comprendo tu entusiasmo, Rosa, pero como te decía ayer, internet "per se" no garantiza la emancipación, y hay quien trabaja con y en la red precisamente para impedir esa emancipación. La utopía puede convertirse en cosa muy fea en función de quién la piense y pretenda realizarla. La pelea es la de siempre y a quienes estamos a este lado de la barricada parece que nunca nos alcanza. Estoy pensando en latinoamérica, por ejemplo, con grupos muy activos en red en México, Colombia, Venezuela, Chile, Argentina, qué decir de Brasil, Perú, Miami...

Inés,los conceptos no son algo hueco y carente de vida, algo que nos remite a un ideal inalcanzable. Los conceptos son elementos cognoscitivos con los que es posible categorizar los objetos de la realidad y tienen por función categorizar y generalizar esa realidad. Son, por tanto, una herramienta fundamental para el conocimiento.

(Ya se me pasó el susto de imaginarme viviendo en un mundo de hombres cada vez más afeminados, Inés, yo también estaba bromeando)
B.

Alejandro Vázquez Ortiz dijo...

Los conceptos no son algo que sirva para entender la Realidad. Lo que veo es que hay un batiburrillo entre el concepto y lenguaje corriente y moliente.

El concepto no sirve para aprehender la Realidad (más bien sirve para ocultarla), es lo que se identificaría con el vocabulario semántico ideal de la lengua que nunca está del todo acabado y es completamente ideal. Esto quiere decir, que las notas de todos y a cada uno de los conceptos y palabras de una lengua cualquiera, son siempre infinitas.

Otra cosa es el hablar común y corriente, en el hablar que se puede cruzar entre cualquiera de nosotros: la palabra que se produce en los labios y que significa, que hace referencia al mundo y no hacia un concepto para tener significado.

En el momento en que una palabra no hace referencia al mundo sino a un concepto, en ese momento ya no está hablando de la Realidad, sino de otra cosa: de esa región estéril a la que se aspira a someter a al Vida con sus regímenes, ya económicos, ya políticos, ya sociales.

Los conceptos, las definiciones, los sistemas no pueden ser la tarea del filósofo. No la pueden ser porque no basta con comprender la Realidad como una simple exterioridad mental, no basta con comprenderla. Sino que siguiendo el gran mandato de la ilustración kantiana, la base de la filosofía es siempre la crítica. La crítica que tiene que ser refractaria a todo sistema, a todo concepto, a toda construcción: la filosofía está ahí para decir 'no', para sospechar, para introducirse entre los conceptos y desconectarnos unos de otros para demostrar que lo que está por debajo de ellos (es decir, las cosas corrientes y molientes), están vivias y se resisten por todos los medios a ser definidas.

¡Salud!

Bambi dijo...

Cousas veredes, Barbarita: ahora va a ser que Kant no trabajaba con conceptos. Alejandro, no sé a qué te refieres cuando dices que los conceptos no pueden ser la tarea del filósofo ni cuando nos animas a seguir el gran mandato de la ilustración kantiana. Repasa nomás el índice de la "Crítica de la razón pura": comenzando con la "Exposición trascendental del concepto del espacio" (Estética trascedental) y siguiendo por la "Deducción trascendental de los conceptos puros del entendimiento" (La lógica trascendental).
Me parece estupendo que acá cada quién de su libre opinión acerca del asunto a debatir pero procuremos, cuando menos, guardar cierto rigor en lo que se está hablando.

Batiburrillo? "El concepto no sirve para aprehender la Realidad (más bien sirve para ocultarla), es lo que se identificaría con el vocabulario semántico ideal de la lengua que nunca está del todo acabado y es completamente ideal. Esto quiere decir, que las notas de todos y a cada uno de los conceptos y palabras de una lengua cualquiera, son siempre infinitas".

Amén!

Alejandro Vázquez Ortiz dijo...

Se aclara: Yo nunca dije que Kant no trabajase con conceptos. Sino que la labor de filósofo tendría que ser la de analizar -entendida como separación, como aislamiento y aún como 'destrucción'- de los conceptos.

Aunque no he tenido el placer de deleitarme con una lectura fina de la Crítica de la Razón Pura. Lo cierto es que yo me refería a un texto menor, aunque quizá, no por menor menos interesante: ¿Qué es ilustración?

Lo cierto es que Kant, después de establecer una seria crítica -análisis y destrucción- del racionalismo cartesiano pasó a reformar y realizar toda una serie de batería conceptual para hacer válido el conocimiento.

Y en cuanto que el movimiento pasa de la pura negatividad -el análisis- a la positividad de la producción de sistemas gnoseológicos... ya se pierde la que creo que es la voluntad fundamental de la filosofía. Esto es, la de descubrir que los conceptos como tales, sólo están ahí para mentir.

La prueba está, básicamente, en que el sistema kantiano fracasó, como fracasó el racionalista y como fracasan a cada momento todos los sistemas que pretenden ser 'unos' con la Realidad.

Quizá la pregunta que en el fondo se está planteando en este debate es: ¿Sirve conocer la Realidad? ¿Qué servicio hay en conocerla como si ella misma fuese la que es? ¿No será más bien que la labor de filósofo (si verdaderamente 'ama' su objeto de estudio) sea reconocer que acaso con la Realidad a lo más que se puede llegar más que a vivirla? ¡Y a duras penas!

¡Salud!

Rosa Colmenarejo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rosa Colmenarejo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Bárbara dijo...

Hemos celebrado las posibilidades que ofrece internet como un modo de "comunicación masiva", y sin embargo seguimos percibiendo una carencia. Internet nos faculta para la comunicación global, para hablar todos con todos. Cómo es que entonces dudamos y nos preguntamos si alguien nos escucha? Cómo es que seguimos pensando y viviendo la comunicación como algo problemático?

Decía yo que gran parte de los blogs que frecuento permanecen incontestados y decía Rosa que a ella le bastaba con poner sus palabras e ideas a disposición, mensajes en una botella. Pero los mensajes en una botella no son propiamente comunicación. Para establecer comunicación es imprescindible un emisor que profiere un mensaje y un receptor atento; un emisor y un receptor que comunican (que establecen una comunicación) acerca de algo. Los mensajes en una botella no son sino nuevas maneras de escribir un diario o un cuaderno de bitácora por otras vías. Expresión de ideas, emociones, sentimientos o proyectos de diversa índole y factura tanto individuales como colectivos, según el caso.
Seguimos viviendo la comunicación como algo problemático quizá porque aún estamos cautivos/as de una comunicación que se realice de modo constante en un flujo o marea regular. Quizá deberíamos encarar la comunicación de un modo discontinuo, disperso, irregular...tal vez querer la ánomalía.

No tengo ni idea, lo admito.
B.

Burrueco dijo...

Pienso que sí que hay comunicación en internet. Tal vez nos gustaría que hubiese más o creemos necesario que hubiese más para que esto lleve a alguna parte, pero hay comunicación.
Por ejemplo en las redes sociales que tan de moda están hay mucha comunicación, los mensajes se contestan con mayor frecuencia y se produce el diálogo.
Por lo tanto creo que internet es una herramienta buenísima para que vuelvan a surgir utopías y a partir de las utopías ideologías que nos vayan conduciendo a una mejor situación.
No obstante no soy tan optimista y aunque creo que es una buena herramienta dudo de que se este usando adecuadamente. No creo que todo este vacío en internet pero cierto es que la temática más usual, los temas de las conversaciones a las que antes hacía referencia no son los que desearíamos. Tal vez no se habla suficiente de política, ni de valores, no se habla de educación etc, pero tal vez esto cambie, quién sabe.

Antonio Jesús Burrueco González

Rafael Cejudo Córdoba dijo...

uuf con cuanto retraso te respondo a la pregunta de Rosa... Prefiero intervenir poco para que haya la máxima libertad. No creo, pero quizás si te hubiera contestado antes Bárbara e Inés no hubieran dicho lo mismo (aunque no creo :)) ¿los filósofos crean conceptos? Sí. ¿Para cambiar la realidad? Ojalá. ¿Para criticar la realidad? También. Necesitamos un 'aparato conceptual", unas herramientas con las que describir, criticar y transformar nuestra experiencia. Mucha gente, muchas disciplinas, están continuamente creando conceptos justo para eso. La filosofía también, y además --y ésta extraña tarea es al nuestra-- también analizamos esos conceptos. Conceptos sobre conceptos sobre conceptos... ¿Está esto muy alejado de la vida? Claro que sí, pero ésta sólo es una posible aproximación a la filosofía...

Rafael

Santiago dijo...

¿Alguien nos escucha?...ese es el problema, que todos escuchamos a todos. Cada persona tiene una voz, un pensamiento, una reflexión, una felicidad, una frustración, un amor, un odio, riqueza, pobreza... En esta sociedad todos somos alguien igual a los demás, nadie es más que nadie y todos queremos estar en primera línea de derechos y en la cola de las obligaciones... Democracia. Así se llama la "madre que parió" a este ser del igualitarismo. Con el tiempo y el avance de la información y la tecnología nació Internet. Un lugar abstracto, sin sede. Un abismo que se esconde detrás de 17,5 pulgadas donde nadie es quien dice ser, donde cada uno es quien siempre ha soñado ser, un impostor. Un universo utópico escondido en fibra de vidrio.
Aquí, en internet, es donde todos estamos construyendo una nueva opinión pública. Internet es libre y todo el mundo tiene acceso a él. Todo el mundo nos hemos convertido en oyentes de todos, todos opinamos de todos y lo que es peor, todos ejercemos influencia sobre todos tras el reflejo de la pantalla de nuestro monitor y la oscuridad de nuestra habitación. Esto es internet, una herramienta que no nos deshumanizará hoy o mañana, pero sí en el futuro.