jueves, 27 de mayo de 2010

DISCRIMINACIÓN/ACCIÓN POSITIVA

Miembros del Tribunal Supremo de Estados Unidos.

La "discriminación positiva", o "acción positiva" (la política también es una cuestión de palabras, ¿no?), consiste según Elisa Sierra en:

"los tratamientos preferenciales de tipo promocional y de carácter temporal que implican una reserva de puestos de trabajo a favor del colectivo femenino. Su objetivo es combatir la discriminación social que se manifiesta en la infrarepresentación o infrautilización de la mano de obra femenina en el mercadode trabajo" (Boletín Económico de Andalucía, nº 135
http://www.juntadeandalucia.es/economiayhacienda/web/economia/estudios/bea/).

Las medidas de acción positiva hacia las mujeres se han generalizado. La Sra. Ministra de Igualdad Bibiana Aído considera que "la discriminación positiva impide que se reproduzca un pasado en el que las mujeres carecían de derechos" (Revista Ser Responsalbe, nº 22, marzo 2009. www.serresponsable.es). En la Ley de Igualdad (Ley Orgánica 3/2007) se institucionaliza este tipo de medidas. Pero esto no evita la polémica, incluso dentro del PSOE (véase por ejemplo el blog de Joaquín Leguina, en contra de acción positiva hacia las mujeres en la industria cinematográfica (http://www.joaquinleguina.es/discriminacion-positiva).

En filosofía la discriminación positiva se define como una forma de discriminación (esto es, un tranto desigual injusto), para corregir la injusticia que históricamente ha sufrido un grupo o minoría en ámbitos laborales, educativos, culturales, etc. Así entendida, debería tratase de una medida temporal y excepcional. Su alcance también debe ser limitado pues, ¿sería de recibo que alguna de las personas que figuran en la foto hubiera desplazado a un candidato más apto sólo por ser mujer, latino o negro? El filósofo norteamericano M. Sandel (en su Public Philosophy, Harvard University Press 2005), considera que la discriminación positiva podría defenderse por dos motivos: 1º) para compensar injusticias pasadas. Problema con esto: que quien la sufre no es responsable de las mismas. 2º) para que hay más pluralidad dentro de una institución (sea el Tribunal Surpremo, una clase o los consejos de administración). Problema con esto: el fin (loable) no parece que justifique los medios.

Pero Sandel tiene además otra idea: en realidad la acción positiva sólo es discriminatoria con el presupuesto de que los puestos, cargos, plazas o ayudas a los que aspira un varón y una mujer (o un blanco y un negro) se asignan según el mérito de los candidatos. Sandel propone que las reglas de admisión en una universidad, las normas que regulan una oposición o unas ayudas públicas para hacer películas, no se basan en el mérito de los candidatos, sino en determinados objetivos sociales que tales normas tratan de perseguir. Por tanto, "ni el estudiante con las mejores calificaciones ni el estudiante que procede de una minoría discriminada merecen ser admitidos. Si los criterios de admisión se relacionan razonablemente con un objetivo social valioso, ninguno de los dos tiene derecho a quejase". ¡Vaya idea!... ¿
o no?

26 comentarios:

David dijo...

Bueno, creo que ya dejé claro en clase cuál es mi opinión al respecto. Creo que cualquier medida que se tome tendente a la "discriminación" de un sector de la sociedad en favor de otro, por muy loable que sea le fin que se persiga, no es, a la larga, nada positivo, y por tanto debería evitarse.
Igualmente me sabéis mi postura sobre la excesiva regulación de la sociedad en la que vivimos. No creo que ese sea la mejor fórmula para solucionar un problema: hacer una ley que lo regule.
Creo más en el Individuo. Creo en que la educación es la base de todo. Esto no implica que deba haber una serie de normas, por supuesto, pero no hasta llegar a este punto.
Creo, por tanto, en la igualdad de los Individuos. A partir de ahí, que el individuo que demuestre más capacidad y más mérito para un determinado puesto, sea el que lo ocupe, independientemente de otras consideraciones.

Anónimo dijo...

Creo que si las mujeres defienden la igualdad entre hombres y mujeres; con la discriminación positiva o acción positiva lo que incentivan ellas mismas es que son diferentes o se sienten inferiores y por ello necesitan esa ayuda.Yo no veo justo que se den ayudas por el hecho de ser mujer o como dijo David a la hora de contratar a una persona se mira también si es hombre o mujer, no lo veo justo. Eso no es igualdad!!!!

MARIA DOLORES QUESADA MARTINEZ

Inés dijo...

En cuanto mi opinión sobre la discriminación positiva o negativa, creo que tomo una posición intermedia. Por una parte, David y María Dolores tienen razón al afirmar que la discriminación positiva es en última instancia otro tipo de discriminación, una forma en la que se trata de "ayudar" a la mujer en determinados aspectos de la sociedad a causa de la deuda histórica que ha contraido con ella. Por ejemplo, la existencia de un número determinado de plazas reservadas a la mujer para estudiar en una universidad supone una discriminación para aquellos hombres que, teniendo un mejor expediente académico que algunas mujeres, se ven fuera de dicha instituación a causa de esta política.

Sin embargo, la sociedad actual sigue siendo marchista, por mucho que los medios de comunicación nos estén vendiendo lo contrario. Resulta beneficioso por ejemplo que en las altas esferas directivas de las grandes empresas se les obligue a contratar a mujeres a causa de esta discriminación positiva, pues de ninguna otra forma serían contratadas. Se tratan de mundos reservados al hombre, a los cuales las mujeres o bien son unas meras espectadoras o son unas invitadas por pertenecer a importantes familias empresariales.

No sólo ocurre este hecho en la alta sociedad, sino también para empleos como mecánica, conductor de autobuses y camiones... son profesiones reservadas para los hombres y toda aquella que se atreva a acercarse debe lidiar con una gran presión impuesta por el mero hecho de ser mujer; en general, las mujeres deben de demostrar que son aptas para la realización de cualquier trabajo, además de lidiar con la presión generada en el ámbito familiar, que aún conserva ese corte patriarcal con el cual la mujer es la "esclava" de su hogar.

En mi opinión la igualdad social no se conseguirá discriminando a una parte de la sociedad, los hombres, pues sólo acabaríamos en un bucle de reparaciones de injusticias históricas y creación de nuevas injusticias... Lo primordial de todo este asunto es cambiar la educación de los niños, fomentar esa igualdad en el hombre y la mujer no sólo en la propia casa o en la escuela, sino en los propios medios de comunicación... si reparais en los dibujos animados que ven los niños se muestra la clásica estructura familiar: hombre que trabaja, mujer ama de casa, hijos pequeños que están al cuidado de la madre... incluso, en algunas ocasiones a este tipo familiar se le añade la figura del anaciano, quien pasa a ser responsabilidad de la madre-esposa del hogar.

A modo de conclusión, la "discriminación" o acción positiva" en última instancia no es una medida que logrará grandes resultados en la sociedad, a causa de que para cambiar su mentalidad, la educación tiene que sufrir grandes reformas; sin embargo, puede resultar útil para evitar más discriminación a la mujer en cuanto a la obtención de determinados trabajos, estudios... aunque, inevitablemente, se seguirían cometiendo otro tipo de injusticias.

Un saludo

Pd. Hace dos días escuché en las noticias de la Sexta la existencia de una revista, subvencionada por un pueblo madrileño, en la que se analiza a la familia actual. Sobre todo hace mención al egoísmo generalizado que supuestamente existe por parte de la mujer al querer trabajar; ella sería la causa del malestar de la familia. Asimismo, los escritores de dicha revista da consejos a la mujer para tener una buena vida familiar: ser agradable, condescendiente con sus maridos, ya que ellos tienen un gran número de responsabilidades y preocupaciones morales... En fin, me guardo mi opinión sobre dicha revista pero os paso el link en donde se puede ver el vídeo de la noticia:

http://www.lasextanoticias.com/videos/ver/pozuelo_subvenciona_una_revista_machista_y_retrogada/268111

Anónimo dijo...

Sinceramente!con mujeres que piensen lo mismo que tu, así nos va y así nos irá; Para que los demás nos respeten y nos valoren,primero, empieza por valorarte a tí misma!!No creo que a ninguna mujer le haga falta, "la discriminación positiva",para poder desmostrar si es apta para dirigir una empresa!

MARIA DOLORES QUESADA MARTINEZ

Manuel López dijo...

La discriminación positiva, muy de moda ultimamente, es una política social que va dirigida a los colectivos de grupos desfavorecidos, para tratar de paliar la desventaja con la que parten respecto a las demás personas que conviven en ese grupo. Viéndolo de este modo la discriminación positiva parece ser que es justa; sin querer entrar en este momento en lo que es justo o no, sólo en lo que entendemos por discriminación positiva. Pero esta discriminación puede ser más justa o más injusta, dependiendo donde la apliquemos. Quiero explicarme un poco mejor. Hace casi tres años que hubo elecciones municipales y el resultado que nos dió fue que los municipios españoles están regidos por un 90% de hombres. En los Consejos de Administración de las grandes empresas españolas, sólo hay un 6% de representación femenina. En la última votación que nos afecta como residentes en Córdoba, respecto a la fusión Unicaja y Cajasur, que cómo sabéis no llegó a cuajarse, teniendo que intervenir el Banco de España, no hubo ni un sólo voto femenino, ¿...? podríamos seguir..., Pero esta discriminación respecto al género también podría ser injusta cuando en unas oposiciones, pongamos por caso para policía municipal, se tuviera obligatoriamente que reservar el 50% de plazas para las féminas. Aunque haya sectores personas dentro de la sociedad que consideren, bien por conciencia moral, ética o religiosa que se deba de favorecer siempre a los más débiles, no encuentro justo que sea la solución. Pienso que debe de existir procesos selectivos en donde el objetivo que debe perseguir sea seleccionar a la persona idónea que deba ocupar cada cargo. Por lo que la discriminación aunque sea positiva, sigue siendo discriminación y a nadie debería importarle la proporción de hombres y mujeres que hay en los distintos cargos, sino la elección justa de las personas que se lo merezcan. Si queremos lograr la igualdad real debemos defender la competición en las mismas condiciones para todos.

Inés dijo...

En primer lugar, tras leer de nuevo las ideas de Sandel acerca de la "discriminación o acción positiva" creo que está en lo correcto en cuanto a los dos motivos por los cuales se podría defender dicha postura social: compensar injusticias pasadas y la obtención de pluralidad dentro de una institución. Del mismo modo, tiene razón al afirmar que sólo se crearía una generación de hombres que sufriría injusticias pues no son responsables de la discriminación tradicional de la mujer. Esto indirectamente ya lo había mencionado en mi anterior intervención.

Asimismo, se plantea en esta entrada otra idea de Sandel:

"Sandel propone que las reglas de admisión en una universidad, las normas que regulan una oposición o unas ayudas públicas para hacer películas, no se basan en el mérito de los candidatos, sino en determinados objetivos sociales que tales normas tratan de perseguir."

De acuerdo a lo expuesto por Sandel, las instituciones tratan de alcanzar objetivos sociales -que me gustaría saber quién o quiénes son los que los eligen y en qué momento se deben tratar de alcanzar-, estos objetivos sitúan a la sociedad, al colectivo, en definitiva, la masa por encima del individuo, de sus necesidades, deseos o ya simplemente sobre su persona... Como se nos dice en la entrada, ni el estudiante con las mejores notas, ni el latino, ni la mujer por ejemplo, pueden quejarse de que se queden fuera de las ayudas, los cargos que se nos ofrece por parte del Estado, ya que se está buscando el bienestar social.

Esta búsqueda del "bien social" no creo que se diferencie del bien social que buscaban los Estados socialistas o, del mismo modo, los Estados totalitarios, ya que se antepone el fin sobre los medios para conseguirlo, sin importar que se cometan injusticias sociales (Aunque es cierto que las herramientas utilizadas para el caso de la igualdad de la mujeres no es tan grave, ni en algunos casos, ni es criminal, como los utilizados en los Estados socialistas y totalitarios...)

Aún así, creo que la acción positiva resulta necesaria temporalmente, tal y como afirmaba en mi anterior intervención para tratar de introducir a la mujer en aquellas esferas de trabajo a las que normalmente se ve discriminada (no ignoro las injusticias que se cometen de nuevo). No obstante, sin una reforma en la educación, en colegios, en los medios de comunicación, dibujos animados, juguetes... esta tentativa no tendría tantos resultados como los que se esperan obtener por parte de las instituciones que han aprobado su funcionamiento.

Inés dijo...

Disculpad por la extensión, no me ha ocupado mi comentario en una sóla entrada.

En último lugar, quisiera responder a Mª Dolores. Te aconsejo que leas de nuevo mi anterior intervención, ya que en ningún momento he querido decir que necesitamos la "descriminación positiva" para demostrar ser aptas para desempeñar un trabajo. Lo que he afirmado es que tal y como está la sociedad en la actualidad cuando una mujer obtiene un alto cargo en una empresa debe de demostrar que es apta para ello a diferencia de un hombre, a quien se le considera por lo general que vale para dicho cargo ya que si lo tiene es porque lo merece. Una mujer en muchas ocasiones se la relaciona con la utilización de métodos no muy éticos o correctos en cuanto a la relación de sus superiores masculinos para la obtención de su trabajo; un hombre no obtiene esta fama si triunfa, se ve algo muy normal. De ahí, que las mujeres que alcanzan un cargo por sus propios méritos se ven presionadas para demostrar que valen igual que un hombre para su desempeño. Sin olvidar de las presiones familiares que también poseen: cuidado de niños, hogar, ancianos...

Yo no estoy de acuerdo con esta mentalidad. Es cierto que no en todas las empresas se dará, pero aún la sociedad es muy machista y la única forma de solucionar esta mentalidad es a través de la educación, ya que los niños son los futuros ciudadanos y de ellos se espera un progreso, no tanto científico y técnico, sino una transformación de su mentalidad.

Finalmente, te agradecería que no haga juicios personales sobre mi persona (sobre si me creo débil o si la sociedad está así por mujeres como yo). No me conoces y este no es el lugar apropiado para debatirlo: un blog relacionado con una asignatura de una carrera universitaria.

Un saludo

Manuel López dijo...

He podido observar como en varias interveciones se ha hablado de que la educación debe transformar la sociedad del futuro. No es que no esté de acuerdo, todo lo contrario, pero este es un proceso que tiene que revolucionarlo todo y quiero explicarme, sin caer en pedantería.
Los niños adquieren un esquema de identidad sexual permanente que no depende de su voluntad, sino que es un hecho biológico. Consideran como propio del varón lo que hace el padre y como propio de la mujer lo que hace la madre. Este proceso no se consolida hasta aproximadamente los ocho años.
Vamos a ver estereotipos en los que no podemos caer nadie:
-Referidos al género masculino. No se les deja llorar, si duermen mal es porque son muy nerviosos, se les estimulan en juegos bruscos, no se les manifiesta signos de afecto, se les potencia juegos al aire libre, no se les estimula a que colaboren en casa…
-Referidos al género femenino: se les deja llorar, si duermen mal es porque pueden estar enfermas, se les estimulan en signos de afecto, se les reprime hasta cuando se defienden, se les educan para el hogar o con juegos relacionados con el hogar.
Estereotipos que la sociedad atribuye al niño: mas fuerte, autocontrol, agresividad, dominancia, razonamiento, valor, riego, capacidad intelectual, autoridad… Estereotipos femeninos: vulnerabilidad, desequilibrio emocional, pasividad, sumisión , afectividad, irracionalidad, frivolidad, poca o nula capacidad intelectual…
Dentro de la familia los niños aprenden distintos roles y relaciones, luego en el colegio y después en la sociedad. Por lo que el cambio de que hablamos tiene que darse en todos los contextos y somos nosotros, cada uno de nosostros, individualmente, los que tenemos que empezar a cambiarlos.
¿Cómo se construyen los roles masculinos y femeninos?
Según Albert Bandura (podemos ver algo de él en este enlace) http://www.monografias.com/trabajos13/teapre/teapre.shtml#al
Los esquemas del rol masculino y femenino no son innatos sino que se aprenden por observación, imitación y moldeamiento o transmisión de instrucciones. En este proceso tienen una influencia decisiva los modelos parentales, de familiares cercanos, del colegio, de los compañeros, de los personajes de los cuentos, de la televisión y de los juegos digitales y tradicionales. Por lo que, sin querer ser pesado, es una ardua tarea que nos corresponde a todos y a cada uno en su medida.

Anónimo dijo...

En primer lugar, pedir disculpas a Ines porque tal vez, por eso mismo como no te conozco ni tu a mí, mi forma de expresarme te ha podido doler y tal vez como tu dices no sea le lugar adecuado, pero sabes que es lo que pasa que yo digo lo que se me ocurre, así que no te ofendas, ni te tomes los comentarios tan a pecho!

Bueno y sobre lo que has dicho de que por ejemplo, si vemos a una mujer de directora de un hotel, pensamos: UF!! seguro que...!!en fin la verdad que yo en muchas ocasiones lo he llegado a pensar de algunas mujeres, pero es que también es cierto que muchas lo hacen!!!

SObre que la educación es el mejor camino para conseguir igualda y cambio de mentalidad en nuestra sociedad estoy realmente de acuerdo contigo!!pero creo que es muy dificil, puesto que tendriamos que educar, de nuevo, a los propios profesores, ¿no crees?. En muchas ocasiones son ellos mismos los que incentivan esa diferencia entre hombres y mujeres y es más, tomando a las mujeres como inferiores!

MARIA DOLORES QUESADA MARTINEZ

Bárbara dijo...

Como estoy liada con la presentación de Sloterdijk no voy a detenerme ahora en hacer un comentario de esta entrada, pero sí quería apuntar algo brevemente:
María Dolores, muchas mujeres lo hacen? Estás segura? Lo dices con conocimiento de causa o estás más bien expresando la huella de un prejuicio ya muy manido y cargante?
Cuando has llegado a pensar sobre muchas mujeres y sus vías de acceso a puestos relevantes has sospechado también de las vías masculinas de promoción? Quizá los hombres están fuera de cuestión porque es indudable que ellos se bastan con sus propios méritos, los subterfugios quedan por debajo de su dignidad, no es así?
B.

Anónimo dijo...

Bárbara conozco tanto mujeres como hombres que lo han hecho, sobre todo no para acceder a un cargo dentro de un empresa, sino para aprobar un exámen, llegar a se profesor o profesora, etc...


MARIA DOLORES QUESADA MARTINEZ

Anónimo dijo...

Desde mi punto de vista, muchas de las visiones que tenemos creo que vienen dados por la cultura que poseemos, no hablo de España, sino en un ámbito más localizado.
No creo que a ninguno de nosotros nos suene raro ver a una mujer conduciendo un taxi, o un bus no?
Para mi, una discriminación positiva también seria la que se le hace a la mujer cuando se enfrenta a unas oposiciones para Guardia Civil o para Policía Nacional. Ahí nadie se queja, pero que yo sepa si hay un tiroteo o una persecución... la chica que le dice :" Un segundo... es que a mí no me exigían tanto como a mi compañero, déjame que corra 1000mts (por que sí, las chicas1000 mts y los chicos 2000) y ahora me disparas..."
Nadie habla de esa discriminación, y si queremos igualdad, la queremos en todos los ámbitos, no que como algunos nos benefician pues no tenemos interés.
Encarni

Anónimo dijo...

http://perso.wanadoo.es/fisicascnp/

Para que veáis los baremos entre hombre y mujer en los nacionales

Anónimo dijo...

Vamos a ver Encarni lo de la policia no tiene nada que ver con esto!Según lo que has dicho, entonces también es discriminación positiva que un hombre tiene que comer 2000 calorías mientras que una mujer 1800????

Rosa Colmenarejo dijo...

Vayamos por partes. No parece que esté muy acertada Elisa Sierra cuando define los efectos de la “discriminación positiva” (no sé si en el contexto se refiere a todo tipo de “d.p.” o sólo al caso de las mujeres) como una reserva de puestos de trabajo, puesto que no se trataría ahora de una reserva como la que representa asignar un porcentaje de plazas ofertadas en una oposición pública para discapacitad@s, aunque se establezca también por ley, por otra ley, atiende a criterios muy distintos.

De hecho, es en los procesos de oposición pública donde no son necesarias este tipo de medidas (para las mujeres). Donde las considera necesarias el estado, y por ello lo regula la Ley de Igualdad, es en aquellos procesos de selección o concesión de ayudas, créditos o subvenciones en los que cabe la subjetividad para la evaluación de méritos. Es decir, en aquellos “procesos” en los que se ha discriminado de forma sistemática atendiendo exclusivamente a la razón de su sexo* y a los roles que la sociedad aún le atribuye en exclusiva, algo que apuntó ya Manuel en este foro: todas las labores en torno al cuidado de la vida. Respecto a esto y ya que muchos de vosotros sentís la corresponsabilidad del cuidado de un modo muy intenso debéis tener en cuenta que no es tanto la responsabilidad en sí, es decir, que yo me tenga que ocupar o no de mis hijos todas las tardes porque, efectivamente, cuente con un compañero responsable como vosotros que asuma estas tareas sino, más bien, la espada de Damocles que se cierne como amenaza o como “sanbenito” que recuerda al empresario que dado que soy madre antepondré siempre antes mis deberes de madre a mis deberes profesionales por lo que será siempre más interesante para la empresa contratar a un hombre. Esto en cuanto a “intereses”, hay pactos mucho más opacos y difíciles de exponer en dos líneas.

*El barómetro del CIS de junio de 2010 arroja datos como este: el 75% de la población encuestada opina que en las mismas condiciones, es decir, misma titulación, mismos méritos, “la mayoría de las empresas prefiere hombres para cubrir puestos de responsabilidad” y que las mujeres “tienen que esforzarse más que los hombres para demostrar que pueden desempeñar el mismo puesto de trabajo” sobre la jornada “Igualdad en las empresas” celebrada en Córdoba el pasado 3 de junio: http://www.eldiadecordoba.es/article/andalucia/714835/iam/forma/personas/sobre/igualdad/las/empresas.html

Rosa Colmenarejo dijo...

Nombrar “discriminación positiva” a este tipo de medidas implica el re-conocimiento de la existencia de una discriminación, esta sí muy negativa, que se ampara en la neutralidad y no atiende a ninguna ley escrita para penalizar a las mujeres en tanto que potenciales madres, hijas, esposas… nombrar es un modo de revelar, de hacer patente lo oculto, lo latente. Países como Suecia, donde se considera fundamental el incremento o al menos el mantenimiento de la población activa para la conservación de la economía nacional y con ello de su estado del bienestar, llevan aplicando este tipo de medidas (entre otras muchas) para garantizar que el talento de las mujeres no quede “en pausa” mientras cuidan de sus criaturas, la “discriminación positiva” forma parte de un complejo paquete de medidas de “acción positiva” que pretende evitar las barreras que puede encontrar una mujer trabajadora por cuenta ajena cuando decide ser madre o, tras criar a sus hijos, decide incorporarse al mercado laboral o, quizá os quede más cerca, una recién licenciada, que no tenga ninguna intención de ser madre a pesar de tener novio, no tenga que enfrentarse en su primera entrevista de trabajo a la terrible sucesión de preguntas: ¿tienes novio? ¿te gustan los niños? ¿piensas casarte pronto? Una situación que para muchas de nosotras es o será el primer y no último encontronazo con la discriminación a secas.

La maternidad es “otro” techo de cristal que sólo se hace evidente cuando te topas de bruces con él, cuando lo experimentas personalmente (como condición para ser discriminada, cuidado, no digo que la maternidad en sí sea una barrera) quizá por eso tiene tan poco predicamento social… algo así como “a mi no me puede pasar” ¡cómo si fuese un accidente, algo fortuito! O, peor aún, algo que se pudiese elegir (el no ser discriminada por ser mujer, por ser madre, por ser hija cuidadora)

Rosa Colmenarejo dijo...
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Rosa Colmenarejo dijo...
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Rosa Colmenarejo dijo...

Sobre la cuestión planteada por el profesor Cejudo, creo que Sandel (tendría que leer el contexto porque no tengo más remedio que “interpretar” sin tener nada claro a qué se refiere) no hace sino seguir la máxima liberal de los “pliegos de condiciones”, una oferta de trabajo en la que se explicitan las características que deben cumplir quienes aspiren al puesto. Está claro. El problema reside en que cuando se lee “Importante bufete de abogados busca un joven licenciado, con dos idiomas y buen expediente” están diciendo, como bien dice el lenguaje: UN abogadO.

El post de Encarni sirve perfectamente para ilustrar por qué a algunas personas, también mujeres aunque al parecer por otros motivos, no nos convence del todo esto de la “discriminación positiva”. Efectivamente las reglas, la medida de qué ha de ser un “buen” policía las han puesto ellos. La medida ha sido heterodesignada por el patriarcado, como tantas otras medidas en las que las mujeres hemos sido niveladas: políticas, mujeres de negocios, presidentas de empresas... El problema sigue siendo el mismo que emerge al valorar otras políticas de igualdad, ¿quién da la medida? y ¿desde qué nivel de igualación? Y, ahora, ¿qué más queréis? (os suena, seguro)

Queremos, entre otras muchas cosas, darnos entre nosotras la medida; no queremos igualarnos o asimilarnos a un modelo diseñado por el patriarcado. La incorporación a un mundo heterodesignado masculino no es el deseo de las mujeres. Queremos definir nuestra medida. No una medida prediseñada, que nos circunscribe, nos cuotiza y, después de que nos ha apartado durante siglos, pretende que ahora nos autolimitemos. No seremos nosotras quienes nos impongamos ese límite. En el modelo que proponemos de acción positiva queremos crear condiciones en el imaginario de todas y cada una de nosotras que nos lleven a hacer espacio a la existencia libre de las mujeres, de manera que podamos hacer visible nuestra diversidad. Deseamos hacer, crear, expandir, ‘mundo femenino’ donde nos podamos mostrar y relacionar de otro modo para que, mirándonos unas en otras, demos todo el valor que deseemos a nuestro estar y en él empiecen a creer, también, otras personas. Es decir, queremos imaginar, generar, encontrar, espacios de libertad; espacios que nos sean dados o que simplemente tomemos, porque decidimos que son nuestros y los queremos. Porque 'hay mucha libertad disponible’ y ya va siendo hora de que las mujeres decidamos usarla. (Anna Freixas en “Hacer espacio a la existencia libre de las mujeres”)

Ha sido un placer compartir este espacio y este tiempo con vosotr@s. No dejéis de leer filosofía, y de re-situaros, nunca... Un abrazo y muy ¡feliz verano!

Judith dijo...

Thinking of the question if positive discrimination is fair or not, I come across the issue what is meant by "fair".
Because easily we mix up JUSTICE (true to the maxim "what you deserve is what you get") with EQUALITY, or sameness (going together with thoughts like: the money should be distributed equally on all the people in the world).
So, in conformity with justice we could say that positive discrimination is not fair, as somebody might get employed, who doesn't deserve it, as he/she is not as qualificated as his/her compitador.
Also you have to make yourself clear, that politics that only aim for total equality of all the people without taking into acount their merit would distroy the natrual competition. In its extreme, people could lose the incentiv to quest their best, to improove their education the most possible or whatever they would usually do to get a job.
But that doesn't mean that there is no space for social aspects in economic affairs. Even though total equality can't be an aim of politics, "equality of chances" can and should be one.
The politics that here are described as "positive discrimination" should intend to give people the same chances on to education (also with a bad family background), the same chances on to the acces to a workplace or higher political agency (regardless of their ethnicity
or gender).
The biggest problem I see is the "how".
Focussed on women, many political campains included quota systems (business concerns had to employ a cerntain percentage of women).
By feminists these politics where later called "just add women and stirr", a sarcastic hint on to the fact that it won't be that easy to integrate women into the working world.
Because an increasing number of working women (in higher positions) doesn't automaticaly mean that the working world gets sensitized for womens problems or interests.
A lot of the women that reach the few higher positions are that type of woman that doesn't have a family and was focussing on her carrer, in other words women that behaved like men to compete with them.
Also, women in political agencies aren't necessarily fighting for womens rights(f.e. the chancellor of the confederation in Germany, Angela Merkel never did this as far as I remember).
In fact, many business concerns even had problems to find enough women to fill the vacancies defined by the quota.
That's because there still aren't enough day care nurseries, flexibility in working time and other offers that make it possible and attractive for women with children to grab their oportunity of a high position.
Those offers have to be made to give women the same chances as men concerning a joboffer.
In my opinion thats more fair (to equally qualified men) and also more effective (concerning women's interests) and lasting than a positive discrimination(due quotas) - to not only reach a structural but also a mental change..

Anónimo dijo...

Cuando hablo de eso hablo sencillamente por que son cosas que se ven diariamente, cada uno le da el punto de vista que quiere.
En lo que nos conviene a nosotras no queremos ver una discriminación positiva, alguien ha pensado que un hombre se sintiera discriminado al hacer esas pruebas?

Anónimo dijo...

yo pienso que es muy importante contar con la opinión de mujeres y hombres para cambiar esta sociedad y hacerla más justa e igualitaria. Porque ya somos muchos los hombres educados en la igualdad que deseamos, al igual que las mujeres, que esas barreras que esta sociedad impone a las mujeres sean eliminadas. O acaso no me duele a mi ver esas dificultades, en el desarrollo como persona, en mi madre, mi hermana, mis tías, mis primas, mis amigas, mis compañeras, etc.
Pero no creo en esta discriminación positiva. Ni me gusta que se formen grupos que ataquen al hombre, como si todos fuesemos iguales, ni que quieran imponer normas que puedan perjudicarlos.
Vivimos juntos y nuestros intereses son los mismos. O luchamos unidos o seguiran ganando los mismos y mismas.
Antonio J. Burrueco

Rosa Colmenarejo dijo...

Antonio, no sé a qué tipo de grupos organizados te refieres, no creo que existan grupos como tales constituidos con el objeto de perjudicar deliberadamente a los hombres. Sí creo, sin embargo, que se debería tener muy en cuenta que Mary Wollstonecraft, quien contribuyó con su Vindication of the Rights of Woman al establecimiento del movimiento feminista, fue la autora de la primera respuesta a las Reflections on the Revolution in France de Edmund Burke; el 29 de noviembre de 1790 publicó A Vindication of the Rights of Men. Una respuesta crítica a los argumentos desarrollados por Burke quien rechazaba la acción de los revolucionarios franceses. Con esto quiero exponer que el feminismo aboga por una sociedad justa y equitativa que no pretende "robar" nada, simplemente re-cuperar lo que les corresponde a las mujeres, porque les ha sido arrebatado históricamente basándose en argumentos de "tradicionalidad" y, actualmente, con otros más peregrinos de objetividad o neutralidad... conceptos ambos que no son inocentes o ingenuos sino que se atribuyen una condición de falsa "normalidad" asignada al modo masculino de hacer o pensar.

Santiago dijo...

Sobre el tema de la discriminación positiva siempre habrá posturas encontradas y por ello será muy difícil encontrar un punto de común acuerdo. Considero (y con ello voy a posicionarme) que la discriminación positiva supone un enorme lastre para la mujer. Contra quienes piensan que de esta forma se las "compensa" por injusticias del pasado, creo que con el tiempo y con los hechos han demostrado una valía enorme, una capacidad de sacrificio encomiable y poco a poco van ocupando los cargos que se merece por su propio esfuerzo. No creo que sea necesario que alguien venga ahora a decirles ¡oye, no te preocupes que yo te facilito! No. Ese ahora llega tarde. Ya no es necesario ese cambio favorable, porque ellas ya se lo han trabajado. Si han llegado hasta donde están llegando que nadie dude que nada les ha sido regalado. Si yo fuera mujer odiaría que se me tratase como una desigual...

Anónimo dijo...

Bueno, aunque llego un poco tarde a esta entrada o mejor dicho bastante tarde, siempre se está a tiempo y siempre es interesante escuchar otra opinión.
Al principio, no estaba muy segura de lo que era la discriminación positiva o por lo menos no tenía muy claro donde incidían estas medidas, que objetivos tenían o inclusive que efectos producían; sólo conocía lo que se dice a nivel general: la discriminación positiva eran unas medidas que se tomaban para beneficiar la posición de las mujeres en ciertos aspectos de la sociedad; generalmente en el ámbito laboral y así no permitir que la historia las volviera a dejar de lado.

Pues bien, ante esta idea general, yo al igual que muchos de mis compañeros no estaba de acuerdo. Pensaba que eso ya estaba superado, que la discriminación positiva era algo innecesario para la mujer puesto que ya habíamos demostrado en este corto periodo de tiempo que teníamos las mismas aptitudes, cualidades y dominios que el varón. La discriminación positiva me sonaba a arma política muy efectiva para los oídos del “género olvidado” que en algunos casos sólo quedarían en palabra, que realmente no se llevaría a cabo y que inclusive podría servir como medio de discriminación personal porque ¿qué mujer se sentiría a gusto consigo misma si supiera que el puesto en la empresa que tanto deseaba o que tanto esfuerzo le ha costado conseguir lo ha conseguido no por sus méritos personales sino por ser simplemente una mujer?; es decir, porque la empresa está sujeta a una política de “no discriminación laboral” en la que obligatoriamente tiene que tener un tanto por ciento de la plantilla formado por mujeres. Podría ser algo incluso perjudicial para la moral de la mujer el hecho de que con estas medidas se esté intentando suplir ahora el olvido y la discriminación a la que hemos estado sometidas durante prácticamente toda la historia. Pensaba que eso no procedía y que las mujeres podíamos demostrar tanto como los hombre que valíamos para desempeñar un puesto de trabajo; es más todo puesto de trabajo debe ser ocupado por la persona más apta para desempeñarlo sea independientemente hombre o mujer, lo debe obtener quien lo merezca, independientemente del sexo; esa sería realmente la discriminación positiva, no hacer ni una discriminación positiva a favor de los hombres ni tampoco a favor de las mujeres. La discriminación positiva debería ser una discriminación neutral.

Pero, después de leer la entrada de Rosa he cambiado totalmente de opinión y creo que se porque es: no sabía realmente lo que defendía la discriminación positiva; es más creo que mucho de nosotros tampoco, quizás nos hemos cegado con la palabra “discriminación” es una palabra que hace daño y todo de lo que ella derive tiende a ser considerado necesariamente negativo. Gracias a su comentario he entendido que la discriminación positiva no está intentando suplir la deuda histórica que a las mujeres nos pertenecen y que apunta Sandel en la entrada del blog sino que simplemente es una medida para paliar el parón intelectual que puede causar tanto a una mujer como a la empresa la maternidad y que no se deseche por tanto el intelecto y las cualidades de un trabajador eficiente.
Si todos lo pensáramos bien estaríamos de acuerdo en que no es justo que una mujer no pueda ocupar un puesto de importancia en una empresa privada (puesto que en la pública es el concurso posición el que se encarga de igualar al trabajador sin tener en cuenta el sexo) simplemente por el hecho de ser madre o como dice Rosa de tener “implícitas” unas cargas familiares que se anteponen ante cualquier otra circunstancia y que no son atribuidas de igual manera al hombre, no siendo realmente esto así. Si la mujer tiene esas cargas es porque la propia historia se las ha impuesto independientemente de las funciones vitales que su sexo le atribuye.

Anónimo dijo...

Si la rentabilidad y la productividad máxima que buscan las empresas está íntimamente ligada con la continuidad en el trabajo y la desvinculación de las cargas familiares tal y como si fuéramos robots no es difícil encontrar que éste papel se lo ha atribuido la empresa al hombre y no a la mujer dejándola de lado en aquellos puestos que necesitan de un “sacrificio tal que ni vida familiar se puede tener” en este caso me refiero tanto a la vida familiar del hombre como de la mujer y como todavía tenemos el calificativo encima de nosotras de sentimentales, familiares, cariñosas, desprotegidas (como si los hombres no lo fueran o no lo pudiesen ser) es el arma perfecta utilizada en contra nuestra para ocupar puestos de trabajo en las empresas, pero eso sí, aquellos que no le causen una gran baja y que puedan ser sustituidos sin problemas sin conllevarle muchas pérdidas.

Por eso, después de estas dos opiniones contrapuestas que he me han surgido creo que es necesaria la discriminación positiva.

Marijose C.