lunes, 14 de mayo de 2012

¿Qué amamos?




El pasado viernes vimos la película “El banquete”, de M. Ferreri  (la foto en cambio es de “La gran comilona”, la gran película que Ferreri hizo en 1973). En diálogo platónico aparecen distintas alternativas sobre el amor, y uno de los temas de discusión que surgió tras ver la película  fue si amamos lo semejante o lo diferente. Esto es,  si cuando amamos buscamos nuestro reflejo, o por el contrario algo completamente distinto. Al respecto dice Aristófanes: “pero cuando se encuentran con aquella mitad de sí mismos… experimentan entonces una maravillosa sensación de amistad, intimidad y amor” (192 B-E); y Sócrates: “y corre por ahí un dicho que asegura que los enamorados son la mitad de sí mismos, pero lo que yo digo es que el amor no es de mitad ni de todo, si no se da, amigo mío, coincidencia de que éste sea de algún modo bueno” (205C-206A)

13 comentarios:

Ana Fontalba dijo...

Yo diría que la necesidad de encontrar a alguien similar a nosotros mismos no es más que el reflejo de la necesidad de poder compartir, de ser comprendido, ; sin embargo, no creo que sea esta la finalidad de las relaciones amorosas, tal vez sí lo es de la amistad. Pero este sólo es mi punto de vista, pues también es cierto que cada ser humano tendrá, según su persona o su situación, unas necesidades distintas; así, una persona que necesite sentirse comprendida o, incluso, integrada, pienso que amará a alguien similar a sí mismo; por el contrario, si alguien no tiene la necesidad anterior, y lo que necesite sea nuevos puntos de vista, nuevas formas de vida, pienso yo que buscará lo contrario a sí mismo.
Además, visto de otra forma, una relación de pareja en la que las dos personas coincidan en todo, sería totalmente monótona y aburrida. Y,exagerando un poco, si amáramos lo completamente afín a nosotros mismos, ¿no seríamos todos narcisistas?
A pesar de todo, no creo que podamos generalizar en este tema, pues cada persona es un mundo, y amará según sus gustos, aspiraciones o necesidades, como dije anteriormente. No obstante, yo opino, como escribió Machado:
"Busca tu complementario,
que marcha siempre contigo
y suele ser tu contrario."

Valle dijo...

Para mí, la respuesta a la pregunta no es ni lo igual ni lo semejante. Si acaso, podría decir que es algo intermedio entre ambas posturas, pero dudo incluso de esta.
Estoy segura de que cualquier persona puede enamorarse de alguien que sea totalmente igual a ella, de alguien totalmente diferente, o de una mezcla de ambas cosas, indistintamente.
El amor es algo bastante irracional ¿de verdad podemos centrarlo en lo igual y en lo diferente? No lo creo. Para mí, el verdadero amor es más una mezcla de atracción física y atracción de la personalidad que hace que este sentimiento surja.
En lo relativo a ser iguales, pienso que puede ayudar en el amor para la convivencia, porque un amor completamente del contrario puede llevarte a graves problemas. Algo, por lo menos, hay que tener en común para enamorarse o para que este amor de fruto.
Mientras que lo de ser diferentes, también creo que puede ser más una ayuda que el motivo del amor. La sorpresa es algo que hace que la relación esté activa y, como ha dicho mi compañera, no sea aburrida.
Pero más que la explicación del amor, encuentro en estas posturas motivos que pueden ayudar a que se produzca este y que no se desdeñan el uno al otro.

Javier Galadí dijo...

La palabra AMOR es una de las más tramposas de nuestro diccionario. La misma palabra se utiliza para usos contradictorios en muchos casos. Si nos centramos en el llamado amor verdadero hay que depurarlo de otros significados: una cosa es lo que amamos, otra lo que desamos y otra aquello de lo que dependemos.
Una cosa es el amor y otra cosa es una relación de pareja.
Amamos todo los que no rodea -todo el campo fenomenológico- cuando el verdadero sentimiento amoroso nos inunda.
El amor sin deseo y sin dependencias es un movimiento centrífugo, del sujeto hacia el objeto. De ahí las palabras de Sócrates.
El verdadero amor no esclaviza sino que libera. Y este, además, es un criterio para distinguir el amor auténtico del otro, del amor egoísta, del amor infantil. De otra forma tendríamos que convenir con Sartre que el amor es un intento de capturar la libertad del ser querido, condena y cadena al tiempo.

Eva MHG dijo...

Yo pienso que cada persona ama indistintamente.
Habrá personas que amen a aquellos que son semejantes a él, porque tienen pensamientos en común, similitudes que compartir, y se llevan bien; y por otro lado, habrá personas que amen a aquellos que son totalmente lo contrario.
Quizá les guste aprender de alguien que tiene pensamientos y maneras de comportarse distintas y así siempre pueden seguir aprendiendo y conociendo nuevos aspectos de la vida.

Gala dijo...

No pude estar en el visionado de la película, ni tampoco en el posterior debate, pero esta película me suscita inevitablemente pensar en Hegel, en la dialéctica del amo y del esclavo, que aunque duro, también se puede aplicar al amor.

Esta dialéctica entre el amo y el esclavo pretende explicar el origen de la historia, de las relaciones humanas. Se inicia en la relacione entre el deseo de dos personas. El deseo humano, a diferencia del animal que desea cosas y las obtiene, el deseo humano es ser el deseo del otro, lo que implica un sometimiento. Así explica (evidentemente con mayor complejidad) el enfrentamiento entre autoconciencias y reconocimiento. Esta lucha es a muerte que se resuelve cuando una de las dos teme a la otra, teme morir y se somete. Pero la victoria no es del amo, aunque en apariencia lo sea. El esclavo es quien trabaja para el amo y quien desarrolla la cultura. La cultura es fruto del trabajo del esclavo y el amo queda obligado al ocio.

Sartre analiza en el Ser y la Nada esta relación de amor entre dos conciencias libres, donde la más débil es la que ama más, la que más se somete. La que ama menos, es la que más domina y manipula; dándose un juego de conciencias que resuena a Hegel. Aunque dura, en el juego del amor, esta dialéctica y enfrentamiento es visible.

En la película “La gran comilona” se evidencia las relaciones entre amos y esclavos; donde la idea del esclavo como proveedor de comida indiscriminadamente y sin mesura, hace que los amos mueran.

Pronostica que los amos morirán comiendo, intoxicados por su propia comida; mensaje hegeliano que quiso ver Marx como solución entre la lucha de clases y la inmediata muerte de la burguesía. La pena es que la burguesía sigue comiendo y no muere; y los esclavos, siguen muriendo, porque no comen.

Morgan Deumier dijo...

"El amor ha de ser reinventado", escribió Rimbaud.









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Erica dijo...

Si la amor fuese racionable no sería más amor. Ambos Aristófanes y Sócrates describen el amor de una manera poética, metafórica. La poesía puede escribir lo más profundo, lo inexplicable. Es una herramienta que muchos filosofos usan de manera excellente, pero desgraciadamente también hay muchos los que no entiende su valor…

María Alférez dijo...

Yo, al igual que mi compañera Ana, pienso que es algo intermedio. Realmente creo que el hombre se mueve por intereses (no materiales)incluso en la búsqueda del amor. Estos intereses no tienen porque corresponderse con los suyos sino con una imagen idealizada que ha se ha formado a partir de su experiencia (incluso hay teorias que afirman que las mujeres buscan insaciablemete un hombre con una personalidad similar a la de su padre). En un primer momento el ser humano busca esa imagen pero al darse cuenta de que es una utopía comienza a aceptar la realidad. Sin duda, la busqueda del amor es un proceso de errores, aciertos y crecimiento.

Yolanda Serrano dijo...

Como dice Ana, cada persona es un mundo, por lo que creo que al amor no hay que buscarle explicación, pues, a veces, ni siquiera nosotros mismos sabemos realmente lo que amamos.
Si es verdad que cada persona buscará su "media naranja" de acuerdo con su experiencia, su entorno en general, que lo determinará para aspirar a una cosa u otra.
Sin embargo, en esto del amor nada está comprobado, por lo que cada persona tendrá sus propias ideas y su forma de amar.
Es, como he dicho, algo inexplicable, irracional, pero a la vez, infinito y necesario.

Belén Millán dijo...

Yo creo que amamos aquello que nos gustaría ser, es decir la idealización de nosotros mismos. A mi parecer la búsqueda del amor es únicamente el reflejo de la necesidad que tenemos de encontrar en alguien lo que en nosotros no podemos hallar, lo que a nosotros nos falta, y nos hace ser incompletos e imperfectos. Tenemos el empeño de buscar la perfección y para mí el amor es una búsqueda más de ella. Aunque en ocasiones nos olvidamos de que dos personas nunca pueden ser una y seguimos siendo incompletos y seguimos teniendo carencias. Y por ello, la mayoría de las personas buscamos a alguien que tenga características parecidas o similares a las nuestras, para sentirnos comprendidos y acompañados, pero con esas características de las que carece el otro individuo, y que diferencian al uno del otro.

Julia M. V. dijo...

Sobre el amor podemos hablar desde res perspectivas: desde la experiencia (asunto para tratar mejor en una charla de café); desde la ciencia (reduciéndolo a la descripción de reacciones químicas en nuestro cuerpo); o desde la poesía y la literatura. Yo me quedo, sin duda, con esta última; pero como no soy la más indicada, remito a un poeta que admiro, Mario Benedetti, os dejo uno de mis poemas preferidos, tomen aire antes de leer:

Corazón Coraza
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Maria Z. dijo...

Pienso que ambos filosofos tenian razòn,todas las personas son diferentes ,lo que està bien para uno puede ser malo para el otro,no se puede generalizar.maria Z.

Anónimo dijo...

Creo que todo depende de cada individuo.Hay personas que a la hora de buscar pareja se decantan por los aspectos que comparten pero hay otras que se sienten atraídas por lo contrario a ellos.La evidencia de este hecho la vemos con solo mirar a nuestro alrededor.Seguro que todos conocemos parejas cuyos miembros son muy parecidos y otras en las que son totalmente diferentes pero que funcionan perfectamente.
Jennifer B.