viernes, 18 de abril de 2014

Tristram Shandy








  (A propósito de la película). Tristram Shandy tiene ese ridículo nombre en memoria de Hermes Trismegisto, personaje legendario mencionado en el "Discurso sobre la dignidad del hombre" de Pico de la Mirándola. Pero la referencia filosófica explícita es Locke, quien es mencionado en la película a propósito de la asociación de ideas (asociación entre dar cuerda al reloj y hacer el amor). Pero más que Locke, es Hume el autor en quien podríamos pensar, pues el "yo" de Tristam Shandy más que el sujeto de la narración de su propia vida, es el objeto confuso de una autobiografía que para el interesado parece ser siempre la de otro...






3 comentarios:

Lola Arciniega dijo...
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alberttoon dijo...

Alberto Muñoz, 2º de Filología Hispánica

Yo también veo interesante la percepción del "yo" que maneja la película, porque pienso que es tratada desde varias perspectivas.

En primer lugar, creo que la preocupación del Tristam Shandy - personaje es justificarse. Tiene la necesidad de explicar al espectador cómo ha llegado a ser quien es, a conformar de alguna forma su "yo" adulto, porque él es la consecuencia de un conjunto de causas (desde la rotura de su nariz al estado de su ego), es decir, es el resultado de una serie de experiencias.

La mejor manera que encuentra para plasmarlo es la de convertirse en el narrador de su propia historia (muy en la línea de clásicos como El lazarillo de Tormes), y es aquí donde cambiamos de orilla, donde encontramos al Tristam Shandy - narrador, muy en la línea de Hume en tanto a que actúa como una instancia abstracta (imperceptible por los personajes como narrador) pero consciente (una especie de conciencia que narra y habla al receptor mediante numerosas regresiones y digresiones), independientemente de que luego juegue con las normas narratológicas y se transforme en personaje o interactúe con el escenario (transgresión en la que radica el post-modernismo de la obra).

Al mismo tiempo nos encontramos al actor que interpreta a Tristam Shandy, que bien consigue aumentar la ambigüedad al ser una especie de trasunto del propio protagonista de la ficción, esta vez en busca de su propio "yo", entendido este como "identidad": ¿acaso no es buen actor?, ¿está llevando bien su relación sentimental?, ¿qué papel juega en la vida real?

Jesús Garrido dijo...

Por mi parte, no puedo evitar comenzar sin decir que lo primero que nos encontramos no es una adaptación convencional al cine de una novela inglesa convencional. Ni la novela está escrita al estilo realista, ni la película tampoco intenta ser una adaptación fiel, es más, la película es un claro ejemplo de post-modernidad.

Hay una dimensión recesiva metacinematográfica, metatextual considerable en la película. La novela, aunque algunas veces se hace referencia a ello, está más o menos escrita de la misma manera que se nos presenta el material de la película. Es una aparente autobiografía de ficción en la que el personaje principal, Tristram Shandy va a contar su historia y el problema que tiene o más bien el problema que tenemos nosotros los espectadores, es que Tristram Shandy es un narrador pésimo. Constantemente se interrumpe, se dirige al lector, se repite una y otra vez, vuelve constantemente a los mismos puntos de la historia hasta el punto de que en la novela prácticamente lo que cuenta es su nacimiento y poco más. Aquí vemos una interesante percepción del yo protagonista totalmente desintegrado y que está íntimamente ligada a Hume. El protagonista se enfrenta con el dilema de plantearse quién es en realidad junto con la construcción de su identidad.

El director plantea durante la película al espectador la misma situación con la que se encuentra el lector de la novela. Para ello, nos muestra el proceso de una película al igual que en la novela se nos narra el proceso de cómo contar una historia.

Una de las reflexiones de la novela al igual que en la película es ver que es lo relevante al contar una historia de una vida, cómo se ordenan esos acontecimientos o elementos de la autobiografía y que tipo de criterio usamos normalmente, cuando nos enfrentamos a esa tarea de contar nuestra vida, para distinguir de las partes que son relevantes de las que no.

Una de las cosas de Sterne es que dinamita el concepto del evento relevante a la hora de contar una historia, y la mayoría del espacio narrativo en la historia está contada por eventos irrelevantes. Durante la historia vemos como una serie de personajes están sumidos en obsesiones, que en un principio deberían de ser irrelevantes, pero que se convierten en eventos fundamentales en la novela (las maquetas del tío Toby, el padre con el reloj, haciendo una clara referencia a la teoría de la asociación de ideas de Locke) y en la película (el color de los dientes, los zapatos). En este sentido también hay una clara referencia cervantina en el sentido del humor que se ríe de los personajes, de las miserias y de las obsesiones.

En definitiva, a pesar de aparentar un caos a la hora de narrar tanto la película como la novela, personalmente me ha parecido que en realidad refleja un estilo bastante natural a la hora de intentar narrar tu propia vida, donde pensamos de forma desordenada y no sabemos desde un principio ordenar nuestros eventos de forma ordenada, al igual que le ocurre al protagonista.

Jesús Garrido Onieva, 2º de Filología Hispánica