miércoles, 14 de mayo de 2008

MAYO DEL 68


Hace cuarenta años de la "revolución", "revuelta estudiantil", "sucesos"... de mayo de 1968. Todavía hoy no nos ponemos de acuerdo en qué fue aquello. Sigue habiendo interpretaciones diversas, como habréis podido leer en la prensa (por cierto, mañana supongo que saldrá en el suplemento cultural del Diario Córdoba, "Cuadernos del Sur", varios artículos sobre la efeméride de los profesores José Reyes, Ramón Román y de quien escribe).

¿Qué queda hoy de ese espíritu? Os sugiero comentar algunas pintadas que aparecieron aquellos días en las calles de París.

«Cuánto más hago la revolución más ganas tengo de hacer el amor».
«La mercancía, la quemaremos».
«La burguesía no tiene otro placer, que el de degradarlos todos».
«De Gaulle, no. Mitterrand, no. Poder popular, sí.»
«Todo el poder a los consejos obreros».
«Prohibido prohibir».
«La Revolución debe hacerse en los hombres antes de realizarse en las cosas».
«Construir una revolución es también romper todas las cadenas interiores»
«Seamos realistas pidamos lo imposible»
«La imaginación al poder»
«Hablad a vuestros vecinos».
«¡Eliminad a los burócratas! ¡Basta de actos, palabras!»

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Inés Salinas......"rompo el hielo esta vez":
La revolución del 68:
La palabra “revolución” desata pasiones, inspira “alma libre”, ir “contra viento y marea”...es como algo llamativo, color chillón, brillante, la revolución es como el amor, puede surgir como una efervescencia…muy efervescente.
Las guerras debían dejar paso al amor, pedian eslóganes estudiantiles…

Pienso que una revolución “física”, trae consigo y previamente a la fuerza una revolución mental, ideológica. Es necesario cuando hay un cambio que éste surja desde dentro y hacia fuera....algo debe de provocarlo, significa deshacerse de prejuicios ideológicos, de soltar las mentes y los cuerpos....a veces tanto que se han producido masacres en la historia de la humanidad.

Se trató este acontecimiento de una revolución frustrada, fallida que cambió la vida de generaciones.
“Lo importante es que se haya producido cuando todo el mundo lo creía impensable y si ocurrió una vez, puede volver a ocurrir” (Jean-Paul Sastre)
Todas estas revueltas estudiantiles y huelgas masivas sacudieron a Francia en Mayo del 68…..puede que “la unión haga la fuerza” o puede que no.
Según he leido un poco por ahí, se produjo una confluencia de hechos de modo simultáneo…que llevaron por un lado a unos universitarios desilusionados por un futuro laboral incierto, por otro lado a unos trabajadores insatisfechos e infelices por su marginación del boom económico de los 60, y por otro a miles de jóvenes desconcertados y defraudados contra la guerra injusta e ilegal….a explosionar pidiendo a gritos un cambio ideológico, social, económico, político…..
Unos como Sarkozy, según identificó en su campaña electoral del 2007, consideró el hecho como “ una pérdida de autoridad, confusión de valores, especulación”….sálvese quien pueda…
Otros como Alain Touraine (dirigente izquierdista), aún en la actualidad lo sigue viendo como la semilla de la que han germinado mucho de los mejores avances sociales de los últimos 40 años como la liberación femenina en el mundo desarrollado, protagonismo creciente de la sociedad civil, consolidación de derechos sindicales…
Lo que está claro es que los avances no caen del cielo, todo lo que merece la pena, cuesta mucho esfuerzo conseguir, de manera que debemos valorar este acontecimiento como lo que fue, como un “NO” masivo que debia ser escuchado y que consiguiera o no su propósito fue escuchado.
El ser humano pido cambio, está en continua evolución y discrepancia consigo mismo...y esto hará que siempre estemos al borde de alguna revolución.

Anónimo dijo...

Inés Salinas, sisisissi, antes de que nadie me lo diga...He puesto Sastre, en vez de Sartre....bueno, se comprende, no?

rafa infantes dijo...

Muy interesante el blog y muy interesantes, aunque algo desoladores los artículos de Rafael Cejudo y Ramón Román en los "Cuadernos del Sur" a cuenta de "Mayo del 68".

Rafael Cejudo Córdoba dijo...

¡¡Bienvenido!! Gracias por el interés que te has tomado al leer mi artículo del Córdoba. Espero que Ramón y yo hayamos sido desoladores por motivos distintos. Quiero decir que él está desolado (o casi). Yo no tanto, aunque eso pueda causar desolación.

Sergio dijo...

Quizás sumiéndome en la triste conclusión de nuestros profesores y de José Reyes (que no sé si es profesor) de los artículos del Córdoba la revolución del 68 sólo sirvió para que los poderes fácticos, los polítcos aprendan la lección. "Manipula, haz lo que quieras con el mundo, pero manténlo entretenido"."Lo que moleste, conviertelo en un slogan, en frivolidad". Los políticos le vieron las orejas al lobo y no quieren volver a verlas. Al igual, según se dice, que la CIA introdujo la heroína en los jóvenes hippies para mantenerlos en letargo ya que vieron una energía peligrosa en sus ideas, los políticos masifican la cultura convirtiendola en pseudocultura o en burdo entretenimiento. Aunque no comparto el tono moralizante del artículo de Ramón lo que nos dice no deja de tener razón, y aunque nos creamos con libertad en el mundo de la masificación, de la homogeneización política, forma encubierta de dictadura democrática (no veo diferencias entre Zapatero y Rajoy), se nos permiten las revoluciones individuales, los conciertos de punk, las clases de filosofía donde podemos hablar de lo que queramos (hasta de filósofos nazis uhhh), no somos censurados a nivel microscópico, donde nos sentimos libres (por que yo me pregunto ¿Que pasaría si Bisbal, genio de masas, se saca la "churra" en mitad de un concierto televisado en horario de mayor audiencia? Podrá hacerlo en un concierto de algún pueblo perdido, no pasaría absolutamente nada, pero si llega a la masa, otro gallo cantaría. Mientras no me toques a la masa haz lo que quieras, el poder sobre la masa sólo lo tiene el sistema). Pero quiero recordaros una cosa, Matrix necesita un Sion. Esa es la lección apendida del 68. "Si se oprime demasiado acaba por explotar, oprime pero deja huecos para que el aire escape y evite la ruptura (del sistema)". No es lo mismo aplastar una piedra, que acaba por romperse, que aplastar una esponja, que la puedes aplastar cuanto quieras.

Definifivamente "París no cambió nada" y añado, "París no cambió nada de lo que pretendía cambiar"
El 68 es puro romanticismo.

Aunque no era mi intención, después de criticar el tono moralizante del artículo de Román, me ha salido el mismo tono.
Lo siento.

PD para Inés: Eso ha sido el Word que cuando pones Sartre te lo cambia a Sastre (más manipulacion encubierta del sistema).

rafa infantes dijo...

A propósito, echadle un vistazo a los textos que he colgado en el blog del Grupo Efecto a ver que os parecen.

Fran dijo...

¿Qué queda del mayo del 68?.... Yo creo que no queda nada, no queda ni el espíritu, porque los tiempos han cambiado mucho, demasiado mucho diría yo en muy poco tiempo, y más si se echa una vista atrás desde hace ya cuarenta años...
Es verdad como dice Ines, que fue una revolución frustada, una revolución que creo que para la época fue muy importante pero queda sólo ya el recuerdo, que con el paso del tiempo aún esta presente en algunos cincuenta y sesenta añeros que vivieron esa época y la posterior con mucho entusiasmo, pero que con el paso del tiempo se ha ido desvaneciendo poquito a poco.
En definitiva y para concluir, mayo del 68 fue eso, un mes y un año para el recuerdo de románticones venteañeros que creían que iban a cambiar el mundo y al final no han cambiado nada...

Anónimo dijo...

Comparto en gran medida la opinión de Sergio. Aunque quiero ser más optimista, y no pensar que es el sistema el que lo controla todo. Quién sabe, quizás sea el sistema mismo el que me hace creer esto y así se asegura de que no me subleve o tal vez sea un sistema propio de defensa que me hace no querer aceptar la realidad, pero el caso es que no creo que el hecho de que “ya no haya ideales” como los de Mayo del 68 sea todo culpa o producto del sistema.
Esto me recuerda a la idea de si existe el destino (no destino místico, dirigido por un Dios) sino el molecular, el de estar predeterminados bioquímicamente, de manera que lo que estoy pensando no es que lo piense libremente sino que es consecuencia directa de otra serie de consecuencias que dan lugar a lo que pienso y por el contrario no soy libre de pensar.
La idea de que el sistema controle o no toda nuestra libertad, la relaciono en cierto sentido con esta idea. Si crees que lo que haces no es creativo sino una consecuencia de una serie de reacciones moleculares supeditadas por tu pasado e influidas por X variables que dan esa creación, te crea la sensación de que no eres dueño de ti sino una simple máquina biológica. Con el sistema creo que es algo así, en el momento que aceptas o crees que éste controla la mayor parte de tu vida caes en un pozo sin salida; ya si que estarás sujeto a él por la simple convicción de creerlo.
El sistema somete porque nosotros queremos ser sometidos o mejor dicho, nos dejamos someter. No olvidemos que el sistema lo conforman un gran número de personas, pero no es mayor que esa masa a la que supuestamente controla como si no se tratasen de personas sino de robots.
La masa es como un comodín, se moviliza cuando la causa lo requiere. Es dependiente de la recompensa, y si hay que luchar contra el sistema se lucha siempre que eso suponga más comodidad (no busca acercarse a ideales ni mejorar las acciones entre personas, solo busca la mejora de la comodidad física, por decirlo de algún modo).
El sistema también aspira a su propia comodidad y para ello solo tiene que mantener a la masa controlada, de manera que le ofrezca lo mínimo o lo suficiente para que ésta no se revele. Por lo cual tanto monta, monta tanto…

Yo creo que el problema reside en esa minoría que solía revelarse, movilizar a la masa con promesas mejores (esos que a menudo estaban “al margen del sistema” y siempre protestaban). Esos son los que han cambiado, tal vez, desilusionados por el curso de la historia, por haber creído que es mejor ser cerdos satisfechos que Sócrates insatisfechos, da igual qué haya dado lugar a esta dejadez, el caso es que, conforme tenemos más comodidades y más actividades recreativas (como dice freud, utilizamos satisfacciones sustitutivas que nos distraigan de esas miserias de la vida), más pasamos de movernos por esos ideales mentales y menos aún de movilizarnos por causas que ya de antemano damos por perdidas, hoy en día, una frase como “ Seamos realistas pidamos lo imposible “, casi nos produce una carcajada y nos hace pensar ¡vaya pardillo!
Estoy lejos de encontrar una solución a este adormecimiento narcótico que sufre la sociedad, pero confío en que más adelante, aburridos por esta comodidad estética, se produzca no solo una rebelión contra el sistema sino contra nosotros mismos y nuestra forma de vida. El ser humano no es un robot que pueda “difrutar” eternamente haciendo y aspirando por las mismas cosas. Creo que ahora estamos recientemente dañados por la bofetada que nos ha dado la historia (no hace mucho con la 2ª guerra mundial), no podemos confiar en el sentido que creíamos que tenía la historia, cuando aún estamos de luto por nuestra pérdida. Sin embargo, las sucesivas generaciones que están por venir, estarán progresivamente menos dañadas y podrán seguramente construir una historia a partir de lo pasado (considerando lo pasado) pero sin las desilusiones que tenemos los caídos del presente.
Para entender esto último: lo veo algo así como la constitución del superhombre para Nietzsche. Para mi, sería la constitución de una nueva generación a partir de romper con la idea utópica de historia y pujando por otra más realista; mejor en el sentido no de la comodidad y opiáceos que ofrece el sistema (como en un mundo feliz de Aldous Huxley) sino una sociedad más…no se describirla, pero menos como esta.

PD. Se que lo que he dicho tiene muchos fallos (más por que he generalizado y las generalizaciones dan lugar a errores). Se que todo esto, sería fácilmente rebatible. Pero lo que quiero decir con todo lo anterior, es que las trabas nos las ponemos nosotros mismos y el sistema solo tiene que seguirlas buscando nuestros puntos débiles. Creo que nuestra generación está quemada por decirlo vulgarmente y que hemos de recuperarnos para tener fuerza otra vez y creer en aquello que no creemos. De otro modo, si eso no pasa solo veo un sistema de opresión tipo, como he dicho antes, al de un mundo feliz o también como el de 1984 (de Orwel). Es posible que esos mundos utópicos se constituyesen y se erigiesen por mucho tiempo, pero no los creo infinitos. Por pensar en mundos utópicos, prefiero pensar en que finalmente se constituirá uno que sea libre, tolerante, democrático….a pensar en el mundo de Huxley u Orwell. Simplemente y como esto se trata de una opinión, prefiero ser la contrapartida a los pesimistas que creen en que no hay esperanza para el mundo.



Raquel Izquierdo Fernández

Anónimo dijo...

Rocío Alamillos Álvarez.

He leído todos vuestros comentarios y me parecen muy interesantes.

Precisamente mi línea gira en torno a la idea que ha propuesto Sergio. ¿De verdad nos creemos libres? aunque nos pese, nuestro juego político, nuestra "libertad" de voto, nuestra educación, nuestros avances científico, están limitados por el poder político. Una postura muy Faucoultiana, desde luego. Existen relaciones de poder en todos los lugares. (También intuí por los comentarios que he escuchado, que es algo parecido al mensaje que nuestro confeenciante dejó sobre la mesa en el coloquio. El poder lo domina todo. ¿Por qué? porque es PODER, el estado decide entre qué programas políticos puedes votar, ( no puedes reflexionar sobre otros programas políticos, porque sencillamente, no tienes esa opción, es decir te imponen sus límites) el poder decide hacia qué tipo de saber dirigen el dinero de sus becas, si se invertirá en profundzar en el estudio de las células madre o hacia un estudio sobre el Quijote. En definitiva están detrás de cada rincón.

Más allá de esta relación de poder dominante, donde el individuo no es nadie, sólo puede o bien escapar por los pequeños huecos dejados por imposibilidad de dominarlos también, como dice Sergio, o bien que el individuo se una en una gran masa para luchar por algún ideal.

Pero aquí nos encontramos con el gran obstáculo; primero, estamos en una época donde los grandes ideales ya no tienen significado para nosotros, ya no matamos a nuestro hermano en plena guerra, porque sea de otro partido político distinto, ya ni siquiera vamos a la guerra. Segundo, estamos en una sociedad atomizada, es decir una sociedad donde prima el placer por el placer, y reina la ley del mínimo esfuerzo y del máximo beneficio. Sólo nos sacrificamos por nuestros conocidos cercanos. No es que no nos muevan los ideales, es que nuestros ideales se han convertido en pequeñas ideas muy variables que tienen como principal finalidad darnos el beneficio instantáneo. ¡Qué se yo si mañana seguiré pensando igual! y ¡ Qué más da si mañana pienso lo contrario! seguro que es práctico para mi vida pensar de esa otra forma. ¿Con esto dónde quiero llegar? a la siguiente pregunta... ¿ Es posible que existan en la actualidad revoluciones como la de mayo del 68 en países desarrollados como Francia, España o Alemania? Personalmente no apostaría mi cabeza.

Anónimo dijo...

Sin pretender igualar los artículos de los profesores (a mi si me han gustado, cada uno en su estilo) me lanzo a compartir mis pensamientos en torno a una de las frases expuestas "Seamos realistas, pidamos lo imposible".
Aquellos jovenes del Mayo francés del 68, yo no creo que fuera insignificante su rebelión. Le han seguido movimientos de corte ecologista, colectivos de homosexuales y feminístas, objetores de conciencia, grupos que reclamaban la libertad religiosa o el derecho al divorcio etc. Si, ya sé que todo ha ido viniendo con el tiempo y por diferentes caminos, pero retomando la frase, se manifestaban contra la realidad, y en aquel momento gran parte de lo nombrado, era imposible. Imposible era pensar, la caída del comunismo ruso y de la dictadura española por poner algunos ejemplos, pero trajeron un aire fresco, que fue augurando nuevos vientos...
¿Utópicos, idealistas? Pero yo pregunto, ¿en la Historia ha cambiado algo que no se hay procurado? o dicho más humildemente, ¿púede el hombre renunciar a la utopía? hoy otro moviento de jovenes como los de entonces proclaman "Otro mundo es posible" y se manifiestan ante las "Cumbres Internacionales" de los países ricos, hablando de un incipiente "Movimiento antiglobalización". La Historia se encargará de decir si han significado algo en la transformación de éste sistema económico que nos controla a todos, pero a mi, me caen bien, y quiero sentirme utópica como ellos, porque tampoco estoy de acuerdo con esto.

Anónimo dijo...

Efectivamente, no sé que ha pasado, pero reivindico la autoría del comentario que hay sobre "Mayo del 68" comentando la frase "Seamos realistas, pidamos lo imposible". Está escrito el día 28 a las 19,24h.

M.Carmen Sánchez