domingo, 4 de marzo de 2012

¿El pueblo siempre tiene razón?


En el suplemento especial del Diario Córdoba sobre el trigésimo aniversario del Parlamento Andaluz, declaraba Antonio Ojeda, primer presidente de la cámara andaluza y diputado del PSOE: "El pueblo siempre tiene la razón y no se puede decir que se ha equivocado solo porque no nos venga bien". En el mismo suplemento, Julio Anguita, ex-alcalde de Córdoba y cabeza de lista del PCE por Córdoba en 1982 decía: "Y como demócrata digo que hay que obedecer lo que dice el pueblo, pero el pueblo no siempre tiene la razón cuando vota. El pueblo también se equivoca".

El asunto tiene matices. Recuerdo que J. J. Rousseau decía en su "Contrato Social" de 1762: "el soberano, por ser lo que es, es siempre lo que debe ser". Y J. S. Mill, en su "Sobre la libertad", de 1859: "el 'pueblo' que ejerce el poder no es siempre el mismo pueblo sobre el que se ejerce, y el gobierno de sí mismo de que se habla no es gobierno de cada uno por sí mismo, sino de cada uno por los demás".

32 comentarios:

Eva MHG dijo...

Yo creo que el pueblo a veces vota engañado o por fastidiar a otro partido, no porque escojan la mejor opción.

Por eso, el Premio Nobel de Economía hindú en 1998 llamado Amartya Sen (economista y filósofo) dijo que la democracia no puede existir con el analfabetismo y con desigualdades de oportunidades
porque si eres analfabeto, no sabrás los planes de gobierno del partido, y si alguien vive aislado y no tiene medios como una carretera para poder acceder al colegio electoral, tampoco puede existir democracia.

Jennifer M. dijo...

Opino igual que Eva: muchas veces, el pueblo vota a un partido o a otro solo porque el que está en el poder 'es el causante' de una determinada situación, normalmente económica, que puede ser perjudicial para el propio pueblo.

Algo que parece que está ocurriendo, tanto en nuestro país como en otros, es que los jóvenes están muy descontentos con el sistema. Si nos fijamos bien, estamos supeditados al devenir de los mercados. ¿A quién le importa la prima de riesgo? ¿Alguien ha hablado con ella? Se habla, se dice, se comenta, se tienen datos que no sirven de nada para el día a día de ciudadano normal. Es decir, el gobernante no puede regirse solo por los mercados, tiene que tener muy en cuenta al pueblo.

Hace poco leí una noticia acerca de la crisis en Islandia. El Estado se declaró en bancarrota y los propios ciudadanos fueron los que pactaron con el FMI una serie de medidas para poder salir de esa situación. Hace poco se ha visto que han dado resultado, que poco a poco van saliendo de esa situación. Así, pues, vemos que el pueblo, en esta ocasión, no se ha equivocado e, incluso, está juzgando a su ex-presidente por haberlos llevado hasta esa situación.
Un saludo.

Belén dijo...

Mi opinión continua en la misma linea de los comentarios anteriores, "se hace" lo que quiere la mayoría pero lo que la democracia decide ¿es siempre lo correcto?

Podemos ver en la historia de nuestro país que no siempre ha sido así, y es que yo creo que en multitud de ocasiones el pueblo decide engañado o atraído por llamamientos, campañas y publicidad falsa.

El gobierno debe tener más en cuenta al pueblo, no solo en sus discursos públicos, al igual que el pueblo debe mostrarse más participativo sobre todo nosotros, los jóvenes.

Yolanda Serrano dijo...

Siendo un tema muy controvertido, opino que el poder, teóricamente, debería ser del pueblo, pues sobre él recae la democracia y todo lo que esta conlleva. Pero siendo realistas, esto solo ocurre desde el punto de vista de la legitimidad. Esto lo vemos en los últimos 30 años en Andalucía, donde el PSOE ha ganado legítimamente, pero de ahí a que el pueblo lleve razón creo que hay un gran paso, pues, como estamos viendo en este último año, los intereses y el engaño han tenido un gran papel para llegar al poder.
Basta con decir que nunca llueve a gusto de todos, ya que el pueblo está dividido en sectores y un sector mayoritario puede aprovecharse de su situación como superior en tamaño y abogar por cosas que a otros sectores del pueblo no le interesen o puedan llegar a perjudicar gravemente.
Partiendo de esto, creo que es lo que ocurre casi siempre, por lo que, como escuché en algún lugar que no recuerdo, cuando una sola persona falla, ya no hay democracia. Así es, el interés tiene una posición muy importante en nuestra sociedad.

JCARLOS CARAZO dijo...

Si llevar razón quiere decir que el pueblo vote lo que mis intereses defienden diría que no porque no me representan la mayoría de acciones que realiza/elige el pueblo o mayoría. Como demócrata pienso que el pueblo sí lleva razón, ya que en democracia se acepta lo que decida la mayoría, bien para mantener el orden social bien para contentar a una parte de la población,... por muchos intereses que hubiera nuestro sistema es éste. Aunque otra discusión es el grado de perfección del sistema.

Recopilando, para mí el pueblo siempre tiene razón aunque no estoy de acuerdo prácticamente nunca con lo que dicta (léase los índices de audiencias de la telebasura o los resultados de las elecciones). Para el consumidor de cultura-el espectador de cine- la mayoría decide comprar "x" y en ese momento "x" es valioso porque así la mayoría lo ha querido sin entrar si quiera en la calidad de lo adquirido. Vale por lo que decidió la mayoría. El mismo caso ocurre con el coleccionista de música o de arte.

El público/pueblo siempre tiene razón en cuanto a la cantidad de gente a favor o mayorías que se identifican con algo. Quizá un debate debiera ser el valor por sí mismo de aquello que estamos valorizando y con lo que nos estamos identificando.

Como pueblo participamos poco y nuestras funciones están muy limitadas, a pesar de que se nos invita a participar, nuestra acción se centra en meter un papel en una urna cada cuatro años.

JCARLOS CARAZO dijo...

En ocasiones, al pueblo le falta ese instrumento para medir la calidad, el valor por sí mismo de lo que están eligiendo. Desde mi punto de vista
ese déficit sólo se ve compensado con una educación de más calidad, fomentar un pensamiento crítico y a través del contacto con el arte/la cultura. Porque no todo vale a pesar de que lo haya elegido la mayoría y después haya que cargar con ese peso.

Ana Alonso dijo...

Al igual que la mayoría de mis compañeros pienso que el pueblo no siempre tiene la razón, como es humano equivocarse nos equivocamos bastante.
Hay muchos ejemplos en la historia, quizás uno tópico, pero que da lugar a poca discusión: el pueblo voto a Hitler, ¿qué más se puede decir?
Siguiendo con la línea, a mi parecer interesante que planteaba Jennifer, día tras día vemos como nos rigen los mercados, ¿No deberían adaptarse los mercados a los ciudadanos y no al revés? Islandia es un buen ejemplo de que se pueden hacer las cosas de otra forma. Pero nuestra sociedad se asienta en base a los intereses de una minoría, pero quizás eso nos llevaría a otro debate…
Yolanda creo que es poco objetivo decir que el pueblo se equivoca por votar al PSOE, ya que al igual que conocemos la presunta trama de corrupción que involucra al PSOE en Andalucía, bien es sabido por todos la trama Gürtel, al parecer no se salva nadie. En Andalucía no saldrá el PSOE de nuevo, en Valencia volvió a salir el PP. Parece ser que en este país la corrupción no se condena, de hecho se aprueba con la picaresca española y el “yo también lo haría si pudiera” y tanto políticos, como empresarios, como trabajadores se aprovechan del sistema, cada cual en medida de lo que está a su alcance, para estafar a su propio país.
En definitiva, el pueblo puede equivocarse, y más si el pueblo no está educado políticamente.

Gala dijo...

Hoy me decanto por lo escueto: ¿Qué más da tener razón, si la verdad en nuestra sociedad está consensuada?

El pueblo tiene la razón, la razón de la mayoría. Me parece absurdo buscar la verdad, pues no creo en ella, considero que lo importante es aprehender de las consecuencias que derivan de las “razones” de nuestros consensos.

Por un pueblo crítico, con o sin razón, pero crítico.

Yolanda Serrano dijo...

Ana, me gustaría aclararte que mi comentario se refería a lo que ha pasado en los últimos años con el partido que ha estado gobernando legítimamente. Quizás no me he expresado bien, pero está claro que ningún de ellos se salva de la corrupción y las mentiras. Y precisamente eso es lo que hace que el pueblo, vote lo que vote, acabe por no llevar razón o, simplemente, por ser engañados.

María Alférez dijo...

Antes que nada me gustaría expresar mi "rechazo" hacia este tema, ya que a mi parecer en este país toda discusión política termina con una serie de reproches mutuos. Todo es un círculo vicioso en el que están presentes ciertos "topicazos".

Así pues,el pueblo generalmente tiene razón, pero se puede equivocar. Mi compañera Ana ha utilizado el archiconocido ejemplo de que Hitler fue elegido en las urnas, lo que refleja fielmente que el pueblo comete errores. Si bien no hay que olvidar que los propios votantes no tenían conocimiento de lo que estaban eligiendo e incluso muchos de estos desconocían los atroces crímenes que se cometían.En conclusión, el pueblo se equivocó porque fue sometido a un engaño.

El pueblo en su mayoria es PASIVO. Y normalmente solo reacciona en situaciones límite. El pueblo no castiga a nadie, como han dicho algunos participantes de este foro como mi compañera Jennifer o Eva, son los políticos los que castigan a los ciudadanos y cuando la situación es límite la voluntad del ser humano es la supervivencia y no encaminarse al suicidio. Sin duda, el sentido común rige al pueblo.

Ana Alonso dijo...

No te había entendido bien Yolanda.

No creo en un pueblo al margen de lo que ocurre, más bien a un pueblo pasivo con lo que ocurre.
No creo que se pensara que el tema del nazismo llegaría tan lejos, pero sería mentira decir que el pueblo desconocía por completo lo que se estaba haciendo. En una situación límite, después de la guerra mundial y de las duras medidas contra Alemania, recogidas en El Tratado de Versalles, en Alemania se abrió una gran brecha de resentimiento y el pueblo realmente quería llevar a su país a lo más alto. No fue víctima de ningún engaño, no se conocía toda la verdad, pero la situación límite a la que se llegó tampoco podía esconderse, y lo cierto es que en gran medida se respaldó, por miedo o por afinidad, luego muchos se retractaron, pero nunca sabremos si de forma sincera. Lo cierto es que los mítines de Hitler se llenaban. Recomiendo “El triunfo de la voluntad” un documental de propaganda nazi.
Siempre buscamos justificaciones externas para no aceptar como una sociedad entera puede pervertirse de tal manera.

No estoy de acuerdo con María en su afirmación de que el pueblo se rige por el sentido común. Si estamos hablando de un pueblo pasivo, ¿cómo podemos afirmar que además tiene sentido común? ¿Es de sentido común ser pasivo y solo reaccionar en casos límites, dónde el daño suele estar ya hecho? Un pueblo con sentido común, desde mi punto de vista, sería aquel que se involucrara, aunque cometeremos equivocaciones, como dice Gala, no debemos perder el carácter crítico, me parece una reflexión muy acertada.

En cuanto al tema de los políticos, creo que los políticos no dejan de ser parte del pueblo, no son diferentes a nosotros. Si nuestra clase política nos avergüenza deberíamos mirarnos a nosotros mismos, ellos solo son un reflejo de nosotros.

Termino dejando una famosa cita del cómic/película V de vendetta: “El pueblo no debería temer a sus gobernantes, los gobernantes deberían temer al pueblo”.

Persephone (Filosofía/Hist. del pensamiento ético-político) dijo...

No sólo el pueblo no siempre tiene razón sino la democracía pura no es siempre la mejora respuesta. Si se trata de la mayoría votando sobre los derechos de una minoría, es un sistema injusto.

Erica Stålbom dijo...

El comentario de Gala me parece muy pertinente. ?Qué es la verdad en una sociedad democrática sino la misma palabra del pueblo? De lo que entiendo yo por el concepto de democracia es que ya suponemos el demos de tener suficiente de razón por decidir el mismo que está bueno y correcto.

Julia M. V. dijo...

¿El pueblo se equivoca? Si aceptamos esto, podríamos pensar que sólo hay una verdad, una opción correcta; entonces si la hubiera, no necesitaríamos la democracia, sino que ejerceríamos esa única opción buena para todos.

Pero tampoco podemos decir que el
pueblo se equivoca, porque elige libremente. Lo que sí entiendo es que el pueblo puede equivocarse en el razonamiento por el cual ejercen su voto; y que, por otra parte, los políticos persuaden – por no decir “engañan” – al ciudadano para llegar al poder.

Por otro lado, cuando los porcentajes de votación son del 60% todos estamos muy contentos, pero a mí me parece una cifra muy baja, ¿qué pasa con el otro 40%? Creo que falta educación en este aspecto, conocer la importancia de ser ciudadano con derecho de voto, sentirnos verdaderamente representados y así seríamos más participativos y la democracia más representativa.

Parece que en los últimos años el malestar con el sistema político o con la ineptitud de los dirigentes. Una gran parte de ciudadanos no se siente ya representada. Y yo pregunto: ¿no sería más democrático que los ciudadanos pudieran ejercer el voto en cuanto a decisiones importantes, por ejemplo, para reformas o propuesta de nuevas leyes? Los políticos las propondrían, se informaría objetiva e imparcialmente y los ciudadanos, mediante su voto, podrían decidir si se llevan a cabo o no. Quizá no sea viable económicamente, o quizá simplemente no interese a quienes están en el poder.

Anónimo dijo...

Ley de Godwin: "A medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno"

Valle dijo...

El pueblo es humano y esto lo hace llevarlo a errores, sin duda para mí.
¿Pero somos nosotros los que cometemos el error o nos han influido para cometerlo? Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos continuamente bombardeados por lo que nos dicen los demás: Tanto las personas como los medios de comunicación... ¡Y en la calle, llena de pancartas sobre si tal partido nos va a salvar... si tal partido lo lleva haciendo muy bien! Pero, ¿nos dejamos influir por ello? Yo pienso que sí... Muchas veces no somos nosotros los que pensamos, sino los mismos partidos son los que piensan por nosotros.
¿Todos somos o de izquierdas o de derechas? No lo creo... Pero nos aferramos a esta posición política como si no hubiera otro punto intermedio que se adapte más a nuestro pensamiento. Aquí creo que se encuentra nuestro error.
En el caso de España, hay un grave problema para salir de este círculo: "la Guerra Civil" Si viviste bien con Franco, seguramente serás una persona que se aferra a la derecha como si no existiera nada más. Si te pasó todo lo contrario, tu "pensamiento" seguirá más en la línea de la izquierda. Todo ello influirá, sin duda, en tu familia.
Creo que es hora de olvidarnos de PP y PSOE y pensar un poco más en lo que a nosotros, ciudadanos de un país democrático, nos convenga para llevar una vida mejor.

Iván F.L. dijo...

Pero, ¿quién determina la razón? ¿la mayoría? ¿o pensamos que el pueblo se equivoca en función de nuestros intereses? (seguramente el señor Anguita pensaba que el pueblo cordobés era de lo más sabio cuando le votó mayoritariamente y lo contrario cuando dejó de hacerlo). Con la perspectiva que da el paso del tiempo todos sabemos quién tenía la razón, pero en el momento presente lo razonable es más difícil de distinguir.
Por otra parte, el pueblo, si lo entendemos como una suma de individualidades, claro que puede equivocarse, es evidente. Lo que considero que es verdaderamente importante es determinar en base a qué se equivoca y las razones que le llevaron a cometer ese error, porque puede que dicho fallo sea razonable, es decir, esté dentro de los cauces de la razón (basta con leer un poco sobre los métodos caciquiles empleados durante la Restauración española), o simplemente se deba a la incapacidad (¿incultura?) para detectar el engaño en nuestros semejantes.
Sea como fuere, la Razón nos pertenece a todos pero sólo algunos son sus dueños.

María Alférez dijo...

Con el sentido común me refiero a que el pueblo muchas veces deja a un lado sus respectivas posiciones politicas cuando la situación es límite.
Me gustaría recalcar que mi conocimiento sobre la historia del pueblo alemán es muy básico y que no afirmo rotundamente que el pueblo alemán no tuviera conocimiento de los crímenes que se cometían, solo me baso en los materiales que he podido ver.

Rocío dijo...

Pienso que el pueblo no tiene la razón siempre en todo. Al igual que mis compañeras pienso que el pueblo es humano y que puede equivocarse en determinadas decisiones. Ya sea por engaño de los políticos, por el propio pueblo al buscar algo que le beneficie o por mil cosas más.

Fuera de políticas de izquierda o de derecha o de los multitudinarios engaños y decepciones que te acabas llevando con los políticos, el pueblo intenta tomar una decisión oportuna acorde con sus necesidades y vota a un partido determinado. Pero no todos quedamos contentos con las decisiones de la mayoría.

Pienso que esta entrada ocasiona ciertas tensiones ya que cada uno tiene determinadas ideas de la política.

Eva MHG dijo...

Es cierto lo que han dicho algunos de mis compañeros. A veces el pueblo deja de lado sus ideologías políticas cuando quiere que algo que hay en su sociedad cambie por completo.

Yolanda Picón dijo...

Es evidente que el pueblo, que todos, nos equivocamos. Mussolini, en uno de sus discursos más célebres a favor del fascismo ya argumento que "el número, por el simple hecho de ser número, no tiene que tener razón". Y, en estos términos, y por desgracia, es evidente que tiene razón. Del mismo modo, cuando en un aula de 2º de Bachillerato se pregunta a los alumnos : "¿Pensáis que todos los que estáis aquí sentados tenéis capacidad (conocimientos,valores...) para elegir al gobierno de un país?", se miran entre ellos, valoran, y entre sorprendidos y preocupados, afirman un rotundo no. Ahora bien, ¿es esto importante? No es una cuestión de razón (algo altamente subjetivo) sino es cuestión de respeto por la voluntad del ser humano. La democracia, por lo tanto, es el triunfo de la voluntad en igualdad de todas las personas (errónea o no, eso es lo de menos). Introduzco a colación de lo anterior una cuestión ¿el mundo funcionaría mejor si en vez de dar supremacía a la opinión, libertad, voluntad (llamémoslo como queráis) se diera preponderancia a otra cosa (tal vez conocimiento o experiencia)? y de ser así ¿quién debería decidir cuál es ese valor?

Jennifer M. dijo...

Quería comentar algo a raíz de la cita que ha hecho Ana de la película V de Vendetta. Tanto esta cita como el ejemplo de la Alemania nazi son ejemplos clarísimos de que el pueblo se equivoca.

Para poneros en situación a los que no la hayáis visto: esta película trata el tema de un sistema político muy restrictivo, con un líder del partido que acapara todos los poderes y que establece una serie de normas muy duras en contra de la libertad de expresión, la verdad... Es una auténtica dictadura. Si habéis leído 1984 de George Orwell, os daréis cuenta que es un sistema muy parecido al del mundo futurista de este autor inglés. El pueblo elige a un representante porque ha sido convencido de que es lo mejor que se puede hacer en una determinada situación de tensión o de crisis (del tipo que sea) y este líder ha acabado convirtiéndose en un dictador. El libro de Orwell critica, en especial, el régimen stalinista. En este caso, el pueblo ruso se levantó en contra del zar e impuso esa supuesta dictadura del pueblo de la que hablaba Marx. En esta situación, en mi opinión, el pueblo también se equivocó. La historia acaba dándonos la razón con un hecho muy significativo: la caída del muro de Berlín en 1989. Es todo un símbolo de que un régimen elegido por el pueblo ha caído cuando el pueblo se ha dado cuenta, a lo largo de un período de tiempo, de que se ha equivocado y tiene que acabar con esa situación.

En conclusión, aunque el pueblo se equivoca, tarde o temprano se acaba dando cuenta y enmienda su error.

Enrique G. Lindo dijo...

Lo que está claro es que en el pueblo reside la soberanía nacional, en cuanto a que tenga “siempre razón”, es un absoluto con el que no estoy de acuerdo, más bien suscribo las palabras de Julio Anguita.
Ante los comentarios vertidos por los compañeros/-as decir que deberíamos partir del concepto, ¿qué se entiende por democracia en el siglo XXI?, si es que el cuerpo electoral (la parte del pueblo con derechos políticos) vote cada cuatro años, o cuando quien gobierna necesita legitimar su continuidad en el poder para hacer lo que crea conveniente, y convoca a la urnas; eso ya lo tenemos, pero diría que esto en vez de democracia, sería más correcto decir “papelocracia”. Democracia real, es lo que pide el movimiento 15-M.
En cuanto a que el pueblo, o quienes voten hagan lo correcto, depende de aquel/-la y, como decía nuestro gran filósofo D. José Ortega y Gasset, sus circunstancias; votará por una opción u otra. Recuerdo las palabras de mi profesor de Filosofía de los Sistemas Contemporáneos, D. José Aranda Lorenzo; “la gente vota tocándose el bolsillo”.
No hay nada más que ver, aunque debería decir, escuchar al personal de la calle como me ocurre a mí, y oyes cosas como la siguiente: “yo los vote pensando que harían algunos recortes, pero lo que están haciendo” (estas palabras es de un Sr. a otro mientras me dirigía a la Facultad).
Ya vale por ahora pero os amenazo con mas, que os sea leve.

Elvira Sayago dijo...

Pienso que cada uno dice lo que le parece según le convenga, según el momento. Pura demagogia.
No creo que ni siquiera lo piensen así.
El pueblo habla, decide... pero al fin y al cabo un pueblo es un conjunto de personas, las cuales reaccionan por millones de motivos diferentes unas y otras. Bien es cierto eso de que "cada persona es un mundo".

Enrique M.G. dijo...

En mi opinión, dentro de la palabra "pueblo" podemos encontrar una gran diversidad de ciudadanos, cada uno con sus propios intereses.
Existen aquellos ciudadanos que eligen a sus representantes políticos por "tradición", es decir, que son fieles a un partido político determinado y otros que lo hacen porque creen que un gobierno diferente puede mejorar la situación desfavorecida de un país, poniendo como ejemplo el nuestro.
El pueblo a través del sufragio, pretende encontrar en el cargo político que ha votado sus propios intereses, basándose en la historia, propuestas, programas electorales... después de haberse realizado el cambio puede ocurrir que el ciudadano manifieste el sentimiento de haberse equivocado, haciendo referencia a lo expuesto por mi compañero Enrique.

Gregorio dijo...

Gregorio

¿qué decir que no hayais dicho ya? Claro que el pueblo se equivoca y claro que el pueblo lleva razón. Siguiendo en la línea de Gala abogo por un pueblo crítico, un pueblo educado políticamente en el sentido amplio de la palabra.
Otra idea que he leido y que me ha gustado ha sido, si el pueblo es soberano, porqué conformarnos con un voto cada cuatro años, porqué no tener voz y voto en decisiones cruciales, tales como reformas, nuevas leyes, etc. etc.
Sin mas me despido diciendo que en nuestra democracia actual me dan miedo los viernes (claro ejemplo de que el "pueblo" se equivoca).
Un saludo

Yolanda Serrano dijo...

Gregorio, creo que últimamente, debido a como está el país, son necesarios "los viernes", y a pesar de no estar de acuerdo en los recortes en educación, no queda otra que actuar y poner soluciones.
La verdad es que el pueblo tendrá razón, pero poco papel en lo que a elegir se refiere, como podemos ver de nuevo en el gobierno andaluz, constituido por los dos grupos menos votados por "el pueblo"...

Anónimo dijo...

Sara de Cabo Agustín

La razón, ¿que es la razón? ¿y quien sabe donde se esconde?

Lo ideal es que la voz de todos se escuche y valga, "con o sin razón".

Javier Galadí (fishuma) dijo...

Solo hay algo peor que un gobierno que no cumple sus promesas: un gobierno que si las cumpla. Sobre todo cuando para cumplirlas hay que endeudarse.
El pueblo se equivoca cuando pide un bienestar, una educación y una sanidad que no tienen en China, India ó Brasil pero sin estar dispuesto a ser tan competitivos como ellos o como Alemania o Japón: las cuentas no salen.
En un mundo globalizado donde los paises en vías de desarrollo ya no se dejan embaucar por los desarrollados el bienestar será proporcional a la competitividad. Los llamados "especuladores" invertiran allí donde la gente no pretenda vivir por encima de sus posibilidades, allí donde la gente no gaste lo que no tiene, porque saben que eso conduce a la quiebra.
La inversión en educación es fundamental para ser competitivos, pero una inversión realizada con inteligencia, promoviendo la cultura del esfuerzo sin perder, eso sí, su función de compensación de las desigualdades sociales.
En definitiva el pueblo se equivocará siempre si critica y critica a gobernantes, bancos y especuladores sin ser autocrítico.

Morgan Deumier dijo...

En lugar de buscar leyes universales suprahistóricas del tipo 'el pueblo siempre tiene razón" o "el pueblo no siempre tiene razón" deberíamos repensar críticamente de qué razón hablamos. Aunque fuese una razón meramente moral, de costumbre, se trata de evualar críticamente sus efectos.

Se trata de deconstruir (o 'desmitologizar' según el pensamiento de Ricoeur) el mito de la democracia.

Daniela V. dijo...

Se debe escuchar siempre la voz del pueblo,cuando la masa popular està descontenta es porque hay cosas que no se estan haciendo bien.Danniela V.

JAUF dijo...

Es lógico pensar que la decisión tomada por consenso de la mayoría sea, probablemente, más imparcial; por ello, menos extremista y peligrosa. Que la potestad de elección recaiga sobre una persona o unas pocas, resulta, cuando menos, simplemente injusto. Ahora bien, una decisión democráticamente alcanzada no es garantía de nada, pues podría ser que la población que ha tomado la decisión estuviese alienada o fuese sencillamente incapaz de reflexionar sobre la decisión más correcta y menos dañina (bien por analfabetismo, incultura o posicionamiento predeterminado). Así las cosas, para que una democracia acabe siendo tan eficaz como debería, tiene que ocurrir que la población participante, o en su defecto la mayoría de esta, haya sido instruida; pero no en un solo modelo o doctrina, sino en toda suerte de conocimientos, a través de un método no dogmático sino crítico, de manera que el individuo tenga desarrollada la mirada objetiva, incrédula y sintética necesaria. Además, el pilar básico de dicha instrucción sería, como adelantó Platón, la Filosofía, por su carácter general y reflexivo.