
Creo que son desiderata de la filosofía la clarividencia y la prospección: ver con claridad las posibilidades futuras a partir de los indicios que ofrece el presente. Las sugerencias del filósofo y sociológo francés G. Lipovetsky son muy útiles en este sentido. La semana pasada participó en el Congreso Internacional de Moda que organiza el Centro Superior de Diseño de Moda en el Museo del Traje de Madrid. En una entrevista concedida a "El Mundo" el jueves 23 de octubre declara sobre la caída de las bolsas: "puede que sea buena cosa. ¿Sabe? Yo creo que el siglo XXI será el de la introducción de nuevas fórmulas de equilibrio frente al S. XX, que ha sido un despilfarro constante... Es que los individuos necesitamos que nos pongan límites. Solos no sabemos siquiera cómo educar a nuestros hijos, ni cómo alimentarnos". Y termina: "hoy día dos chicas tienen los mismo vaqueros de H&M y lo encuentran divertido. En contra de lo que se suele pensar, la moda cada vez es menos importante. El esnobismo, la necesidad de manifestarnos como diferentes se está traslandando de la apariencia a los referentes culturales: las novelas que se leen, la música que se escucha... Cada vez más las personas pretenden sentirse bien, no sentirse diferentes. Las personas quieren estar delgadas y sanas como todo el mundo, tener un trabajo cómodo y agradable como todo el mundo, vivir en una casa mona como todo el mundo".
Y yo me pregunto: ¿de verdad somos como todo el mundo?