domingo, 24 de febrero de 2008

¿REGALAR EL VOTO?



Un problema de acción colectiva se produce cuando a todos nos interesa que todos colaboremos para conseguir un objetivo común, y cuando al mismo tiempo todos sabemos que nuestra colaboración individual repercute tan poco en el resultado final que éste no se alterará si uno decide no participar. Por ejemplo, supongamos que a todos nos interesa formar una bandera humana (he puesto la del Líbano simplemente porque no he encontrado una foto de la española). Para ver la bandara necesitamos subirnos a un lugar elevado y, por lo tanto, no formar parte de ella. Si por el contrario nos unimos al grupo para formar el dibujo, no podremos ver el resultado final 'en directo'. Como somos muchos, puede que pensemos que no pasa nada si uno no participa y así puede disfrutar de la bandera. Claro que si, como es probable, todos piensan como yo... no habrá bandera para nadie (Ver Elster, J., Tuercas y tornillos, Gedisa, 1993).
La abstención y el voto puede verse como un problema de acción colectiva: quizás a todos nos interese que todos votemos, pero la influencia del voto propio es despreciable en el resultado final. Entonces, ¿por qué votar? ¿por qué no, incluso, vender mi voto?. La legislación española lo prohíbe en el artículo 146,1 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG), el cual establece una pena de arresto mayor y multa de 180 euros a 1.800 euros para "quienes por medio de recompensas, dádivas, remuneraciones o promesas de las mismas, soliciten directa o indirectamente el voto de algún elector, o le induzcan a la abstención". Pero algunos españoles, no sabemos si ignorando esta ley, o considerándola injusta, o como una forma de protesta, han puesto en venta su voto (http://www.elmundo.es/elmundo/2008/02/18/eleccionesgenerales/1203333279.html)
Pero, ¿y qué tal si regalamos nuestro voto?

26 comentarios:

Rocío García dijo...

¡QUÉ INTERESANTE E IMPORTANTE ME PARECE ESTA ENTRADA! Aunque no sea este año asignatura mía, si no les importa a mis compañeros de esta optativa, voy a intervenir muy brevemente para expresar mi opinión al respecto.
En primer lugar veo una aberración vender un derecho que es propio e intransferible: la expresión de nuestros pensamientos. ¿A alguien se le ocurriría vender su derecho a la vivienda, a la educación o a tantos otros derechos imprescindibles de los que podemos disfrutar como privilegiados? Desde luego debemos ser muy conscientes de que un país no se forma por la acción de unos pocos, sino por la de todos los que lo componemos. Cada uno de nosotros es importante, y más aún, imprescindible. Si tenemos el derecho de expresar nuestra opinión ¿por qué no hacerlo? Ya no digo al partido gobernante o a los que ejercen la oposición, también el voto en blanco o la abstención (aunque no sean muy de mi agrado) muestran disconformidad, pero EXPRESAN unas ideas que ayudarán (se supone) a que se mejore algo el país en el se que vive.
En segundo lugar, también haré una referencia al libro de Reyes Mate "Memoria de Auschwitz" en el que se explica como comer un plátano era un privilegio para la Alemania Oriental, puesto que venían desde el otro lado de la división, desde el bloque capitalista. No obstante, después de la caída del muro, cuando estas personas se podían atiborrar de plátanos ya no los disfrutaban de la misma manera, ya eran algo normal, corriente y sin valor, sobretodo para las generaciones más jóvenes. Debemos saber y valorar que hubo personas que murieron por esos plátanos. Si esto lo transladamos a libertad y derechos....¿No estamos tirando hoy nosotros esos "plátanos" que tanto tiempo y esfuerzo nos ha costado conseguir?

Fran dijo...

Aunque no es mi asignatura, me parece interesante este tema ahora más en las elecciones. Creo que de una forma u otra, el voto en las elecciones se regala debido a que en muchas ocasiones se vota sin saber que se vota, se vota por unas promesas que el 90% de las veces no se cumplen. Por lo tanto en todas las elecciones una gran cantidad de votos se regalan o se venden.
Habla rocio, de que el voto es un derecho que se ha luchado en muchos paises hasta que se ha conseguido (por desgracia muchas personas en la actualidad tienen ese derecho prohibido). Me parece perfecto, ese derecho, y que cada tiene derecho a ejercerlo o no. Si se ejerce bien, y si no se ejerce también hay que ser tolerante con el que no lo ejerce.
Y uniendo esta entrada, con la que tenemos en clase sobre la libertad; no lo veo mal que si uno es libre (partimos que lo somos), también tenga derecho a vender su voto por dinero, o por cualquier otro motivo. Por lo tanto, el vender el voto no lo veo mal, ya que el voto por desgracia se vende en multitud de ocasiones como expuse anteriormente.
Ya para tenrminar, si uno vende su voto, lo veo bien, ya que uno es libre de vender todo lo que él crea oportuno.

Saúl dijo...

El problema moral en cuestión que parece subyacer a esto es si hay una diferencia moral entre vender o regalar el voto. Siempre parece que lo que se hace por cuestión de dinero acarrea un problema moral que no acarrea la misma acción hecha sin ánimo de lucro.

Cuando alguien vende, por ejemplo, su cuerpo a cambio de dinero, la sociedad lo tacha de inmoral de forma inmediata, no haciéndolo (o al menos no de la misma forma) cuando lo hace por otro tipo de razones (no digo por voluntad porque el hacerlo por dinero también sería por voluntad propia). Pero en este ejemplo, el "objeto" con el que juega es su propio cuerpo, y su voluntad sólo influye en algo que es igualmente suyo.

Pero en el caso del voto, el objeto que busca es un cuerpo que no pertenece a un individuo, sino a un conjunto de ellos, es el cuerpo de la comunidad. Y venderlo quizás "prostituya" a todas las voluntades que pertenecen a ese cuerpo.

¿Y regalarlo? Ésa era la pregunta. No hay dinero de por medio, y quizás no tendríamos argumentos para condenarlo. Pero si alguien regalase su voto, lo haría por una razón, consciente o inconsciente, por ejemplo para complacer a alguien, conseguir sentirse amado. Dudo que no haya una causa para regalar el voto. Regalar tu voto es por tanto regalar tu capacidad de decisión, la libertad del ser, pues hasta el ignorar lo que se va a votar derivaría en un voto en blanco o en una abstención, y hasta eso es una decisión. ¿Y no es esto una venta igualmente? ¿No sería una venta de algo que afecta a un cuerpo más grande, el de la comunidad, para conseguir algo para el uno mismo, y peor aún, anulando el yo para dárselo a otro?

En este punto yo realmente no se qué contestar, ni creo que tenga autoridad para ello, pero creí que era una cuestión interesarse que hacerse respecto al tema.



Después de escribir lo anterior , veo que tengo un correo publicitario de un partido político que dice: “No votar es no creer en tus ideas. Vota con todas tus fuerzas” , y sugiere que no votar es tirar tus ideas a la basura.

Creo que esto merece una reflexión. ¿Es realmente así?

Rafael Cejudo Córdoba dijo...

Me alegro de haber acertado con esta entrada. Como es habitual, aunque sincero, os felicito por vuestros comentarios. Quiero dar la bienvenida a Saúl, ya que se acaba de incorporar al blog. Como ya sabéis los demás (pero no Saúl porque olvidé decirlo en clase), procuro no participar mucho en los debates para no influir en ellos. Pero en cualquier caso os hago una pregunta retórica, ¿no creéis que, como ese eslogan mencionado por Saúl, estáis pidiéndole al acto de votar en unas elecciones más de lo ese acto puede daros?

Sergio dijo...

Hay algo que en lo que dice Saúl que me ha puesto los pelos de punta.

Trascribo:
"Regalar tu voto es por tanto regalar tu capacidad de decisión, la libertad del ser, pues hasta el ignorar lo que se va a votar derivaría en un voto en blanco o en una abstención, y hasta eso es una decisión. ¿Y no es esto una venta igualmente?"

Añado:
¿Saúl se define por sus derechos? ¿Su libertad, su capacidad de decisión, su ser, su esencia, su sustancia son sólo sus ideas políticas? (que por otro lado no son suyas sino de un partido).
Me hace mucha gracia la frase de la propaganda: "No votar es no creer en tus ideas". ¿Que tendrán que ver mis ideas (las políticas me refiero) con las de un partido, sea el que sea. Es el individuo que adapta sus ideas a las del partido, no creamos que es al revés. Es un fenómeno parecido al que ocurre con la religión. Normalización y estandarización ideológica para sentir que se pertenece a un grupo o tener unas espectativas de triunfo ideológico porque se tiende a identificar, como hace Saúl, el "yo" con las ideas políticas. Si mi partido gana mi "yo" se reafirma y por tanto "soy".

Un saludo y suerte a todos hoy en el examen.

Lourdes dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Sergio. Un partido político no me representa, no representa mis ideas y, además, son mis ideas las que han de adaptarse a las del partido político. Sin duda, actualmente no se vota una ideología. Quizás nunca en la historia haya sido posible votar a un partido que sea claramente de "izquierdas" o de "derechas", porque siempre han existido los intereses propios de cada partido y porque, para obtener un mayor número de votos y así el poder, son capaces de tomar una idea puramente de izquierdas y llevarla a su programa de derechas y viceversa.
Mi "yo" nunca se verá reflejado en una ideología política y mucho menos en la actualidad. Cuando la política ha llegado al mundo de la comunicación y, por tanto, ha llegado al aumento de su capacidad de manipulación. Ahora que se acercan las elecciones, todos sabemos de política, todos nos permitimos el lujo de opinar sobre la cuestión política y sobre lo que estos "candidatos" quieren que opinemos. Pero dios mio! si no sabes hacer la "o" con un canuto, ¿cómo puedes hablar de política? ¿Cómo puedes permitirte el lujo de justificar historicamente la postura de izquierdas o la de derechas? Podemos votar a quien queramos, tenemos esa oportunidad para decidirlo, pero no podemos hablar de algo de lo que no tenemos ni la más remota idea. La mayoría de las opiniones de la gente de la calle sobre política son las que ha oído de su amigo, su padre, o las que un partido determinado ha querido que sea. Por eso, opinar, quizás sea lo que no se deba hacer. Como dijo alguien (que no recuerdo quién) "cuando hables que tus palabras sean mejores que el silencio". Con esto quiero decir que no podemos identificarnos con un partido político, porque realmente con quien nos estamos identificando es con una masa que ha sido manipulada desde arriba y atrvés de un personaje televisivo, quizás un personaje ficticio, creado para la ocasión. Por eso, como dice Sergio, son nuestras ideas las que han de adaptarse al partido político.
y con respecto a lo de regalar el voto, creo que llamarlo "regalar" es exagerado. El voto se da o regala, por alguna cuestión concreta. Ya sea por la persona que "ha de recibir" el beneficio de mi voto o por cualquier otra. Lo que no cabe duda es de que mi voto, de un modo individual, no tiene a penas valor. Pero para que las cosas tomen un determinado rumbo a nivel global, hay que actuar a nivel individual.
Las cosas no van a cambiar por unas elecciones, pero, al menos, habremos ejercido nuestro "derecho" a votar.

Sergio dijo...

Voy a darle un punto de vista histórico a la entrada de las elecciones y como dice Lourdes ahora que "todos sabemos de política".
Recordemos a Cánovas del Castillo, recordemos su concepto de política. Bipartidismo y Turnismo.
Buscad las siete diferencias.
¿Es esto democracia?
Permitidme una pequeña sonrisa irónica.

Lourdes dijo...

Totalmente de acuerdo contigo...al publicar mi entrada anterior, la releí y decidi eleminar una parte final en la que invitaba a todo el que quisiera a reflexionar sobre el turnismo que Cánovas del Castillo pueso en funcionamiento...¿No creeis que el resultado de las elecciones puede estar pactado?? Nosotros no tendríamos modo alguno de demostrarlo o de percatarnos de ello (desde nuestro sillón de casa ya si que no) y menos aún si partidos que tienen menor número de votantes (piensese en IU, por ejemplo) sacaran beneficio de dicho "pacto"... Quizás esto que propongo sea demasiado radical o exagerado, pero por pensar posibles, que no quede.

Fran dijo...

Lo del sistema de partidos creado por Canovas, no era democracia. Ahora mismo tampoco tenemos una democracia clara, ya que nosotros no elegimos a los políticos que nos representa, se debería de hacer una cosa parecida a lo que se hace a los EEUU que los ciudadanos eligen al representante del partido que quieren que le representen. No es del todo 100% elección, pero es más creible que lo que representamos nosotros que no elegimos al político.
Por esta razón, muchas veces no nos sentimos identificados con ningún candidato ya que no nos gusta, pero a lo mejor elegimos a un partido porque no sentimos identificados por sus ideas.
Eso ocurre en las elecciones municipales, que se eligen más a la persona que al partido (sobre todo en los pueblos chicos).
En definitiva, yo no veo ni democracia lo que había con el sistema bipartidista de Canovas (que menciona el amigo Sergio), pero menos democrático es el sistema de elección de los líderes políticos en España.

Lourdes dijo...

Bueno, creo que Sergio no quería decir que con Cánovas hubiera un sistema democrático. Quizás sea yo la que lo ha entendido mal, no sé.

Saúl dijo...

Cómo es de grande mi sorpresa cuando, con todo el respeto, leo la opinión de Sergio respecto a mi comentario. Siento si ha sido malintepretado, porque es que realmente yo estoy de acuerdo con él,con lo que dice, por lo que veo que lo que escribi quizás no lo hice del modo más adecuado para expresar lo que pensaba.

Cuando me refería a que votar es un acto de decisión, me refería a que también lo es el no hacerlo, es decir, la abstención, y asimismo el voto en blanco, que como sabemos, indica que sentimos que los partidos no nos reprsentan. Por supuesto que no me siento representado con el programa de un partido, y que el yo no es la adhesion a un partido. Lo que Sergio ha expuesto coincide con lo que yo pienso. Así como estoy de acuerdo con lo que Lourdes dice. Cuando yo hablaba del yo,, me refería a que decidir, y digo decidir, no votar, es la elección que nosotros mismos hacemos de las cosas. Decidir votar, o no votar, es un acto de libertad, y el ceder ese derecho a otro, es otorgar nuestra capacidad de elección respecto a lo que pensamos o no pensamos.

A esto me quería referir. He creido conveniente aclararlo porque creo que no se ha entendido. Cuando he hablado del yo, de la libertad o de la decisión, lo hago en un contexto de voto como circunstancia superflua, secundaria, como lo es la política en sentido partidista, pero no me refiero a él, sino a la libertad en sí, que considero intrasferible, no regalable, en cualquier contexto.

Saúl dijo...

Cómo es de grande mi sorpresa cuando, con todo el respeto, leo la opinión de Sergio respecto a mi comentario. Siento si ha sido malintepretado, porque es que realmente yo estoy de acuerdo con él,con lo que dice, por lo que veo que lo que escribi quizás no lo hice del modo más adecuado para expresar lo que pensaba.

Cuando me refería a que votar es un acto de decisión, me refería a que también lo es el no hacerlo, es decir, la abstención, y asimismo el voto en blanco, que como sabemos, indica que sentimos que los partidos no nos reprsentan. Por supuesto que no me siento representado con el programa de un partido, y que el yo no es la adhesion a un partido. Lo que Sergio ha expuesto coincide con lo que yo pienso. Así como estoy de acuerdo con lo que Lourdes dice. Cuando yo hablaba del yo,, me refería a que decidir, y digo decidir, no votar, es la elección que nosotros mismos hacemos de las cosas. Decidir votar, o no votar, es un acto de libertad, y el ceder ese derecho a otro, es otorgar nuestra capacidad de elección respecto a lo que pensamos o no pensamos.

A esto me quería referir. He creido conveniente aclararlo porque creo que no se ha entendido. Cuando he hablado del yo, de la libertad o de la decisión, lo hago en un contexto de voto como circunstancia superflua, secundaria, como lo es la política en sentido partidista, pero no me refiero a él, sino a la libertad en sí, que considero intrasferible, no regalable, en cualquier contexto.

Anónimo dijo...

Rocío Alamillos Álvarez

Ahora que se acercan las elecciones creo que es el mejor momento para que enjuicimos esto que llaman "política" y aquello que consideran "libertad de elección en el voto". En esta época histórica donde hemos quedado desencantados con el juego político al que nos vemos sometidos, se busca ante todo el voto, sea al partido que sea, pero sobre todo lo que se intenta evitar es una abstención. Quizás no haya que desprestigiar tanto la elección política de no hacer pública ninguna elección por ningún partido. Me explico, estamos en una sociedad de la prisa, del individualismo,de la falta de identificación común con ningún proyecto ético, político o social, de la manipulación por los medios de comunicación ante una sociedad desinformada ( ya que la información de los medios está claramente enfocada a que nos creemos ciertos tipos de criterios que ellos han presupuesto con anterioridad y ya cuentan con ello) y sobre todo, y coincido con Lourdes, un analfabetismo en cuestiones de estado. Ante este desinterés personal junto con el interés del estado por que no nos enteremos de las cosas tan cual "son" ( esto me recuerda al " todo para el pueblo pero sin el pueblo" os suena?) al llegar las elecciones nos quedamos con un signo de interrogación en la cabeza, no conocemos las verdaderas propuestas de los políticos que sólo buscan perpetuarse en el poder y la respuesta de muchas personas es votar al partido que tradicionalmente han venido votando sin analizar criticamente si su evolución a lo largo de los años ha sido beneficiosa o perjudicial, simplemente votan por unos supuestos ideales utópicos.
Ante este posicionamiento yo grito: ¡BASTA YA!

Deberíamos unirnos todos y hacer una abstención total en las elecciones , obviamente eso es imposible pero sería la mejor manera de dejar de ser hipócritas y decirle al gobierno que estamos cansados de sus juegos de élites. Sería algo así como una huelga de voto, sería una nueva forma de ejercer nuestro voto, si todo el mundo se obstuviese, el gobierno se daría cuenta de lo que el pueblo desprecia sus artimañas. Os imaginais unas elecciones sin ni un sólo votante que acudiese a las mesas electorales?? seríamos noticia mundial, seríamos una revolución, algo cambiaría en la historia del hombre.

Para concluir, creo que he dejado claro que las abstenciones no deben ser tomadas como un fracaso o un desprestigio sino como una forma de reivindicación.

Sergio dijo...

¿Porqué todo acabará en la libertad?
Primero decir que como dice Lourdes no creo que lo de Cánovas sea Democracia. ni lo de Cánovas, ni lo de la España actual ni lo de EEUU, ni lo de ningún pais que yo conozca. A mi me gusta llamar a esta pantomima Oligarquía Electa dentro de un sistema capitalista.

Por otro lado Saúl dice que votar o no votar es un acto de libertad. Tambien lo es votar, no votar, regalar o vender el voto. La libertad de Saúl queda reducida quizás porque trasfiere el concepto de libertad al acto de votar. Aunque aclara que se refiere a decidir y no ha votar después acaba diciendo:
"Decidir votar, o no votar, es un acto de libertad, y el ceder ese derecho a otro, es otorgar nuestra capacidad de elección respecto a lo que pensamos o no pensamos."

y también dice:
"(...)pero no me refiero a él (al voto), sino a la libertad en sí, que considero intrasferible, no regalable, en cualquier contexto".
Creo que se contradice porque trasfiere su libertad de hacer lo que quiera al derecho a votar. El acto de libertad es decidir que hacer con el voto. Parece que el tener derecho a algo nos obliga a usar ese derecho. Entonces yo tengo derecho a un trabajo y a una casa. ¿Hasta que no lo consiga no soy libre, no tengo capacidad de elección?¿Cuando no se tenía derecho al voto no era uno libre?¿Es Sísifo libre? El votar, no votar, regalar, vender etc, es el resultado de una elección, no la elección en sí.

De todas formas creo que entiendo lo que intenta decirno Saúl que es que no podemos regalar o trasferir nuestra libertad. Bueno, esto es discutible pero se sale del tema que ya se ha ido por los cerros de Úbeda y se ha desencaminado (mea culpa) hacia el debate de la libertad (que por otro lado está en la entrada del blog de Sísifo XD).

La cuestión no es esa, la cuestión es sí es ética (que no moral) la elección de regalar o vender un voto, un derecho que tanto ha costado conseguir, que es por donde Rocío, Fran y después Saúl iniciaban la discusión. Intentaré retomarla por ahí.

Pido disculpas por divagar.

Sergio dijo...

Con respecto a lo que dice Rocío Alamillos, que acabo de leer tras escribir la última entrada, el otro día hablando con unos amigos sobre las elecciones me recomendaron un libro, que aunque aún no he leído, quiero también recomendar. Seguramente alguno ya lo conocereis porque a mi me suena que es famosillo. Se trata del "ensayo sobre la lucidez" de Saramago en el que ocurre una situación parecida a la que propone Rocío que hagamos. Una abstención masiva.

Saúl dijo...

Contradictorio, puede ser. El ser humano lo es. Pero ciertamente cuano escribo dudo que mis palabras acompañen a mi pensamiento. Asmismo, planteo, me planteo a mi mismo, no aserto. No tengo nada que asertarme, porque en los asertamientos acaba mi libertad de evolución.

Es evidente que el tema de la Libertad me obsesiona un poco...

Sobre la trasferibilidad de la Libertad...relacionándolo con el regalo del voto, qué pasaría si, en lugar de una abstención total, como propone Rocío, todos regalásemos el voto, todos a la misma persona, por poner. Entonces, partiendo de un supuesto acto de libertad, que es regalar el voto según Sergio, la decisión del gobierno de nustras vidas civiles estaría en una persona. ¿No es esto una especie de tiranía?

Patricia Roldán dijo...

Hola compañeros!!!!
Yo opino que el voto es un deber y una obligación de cada español, que debemos ejercer ya sea votando en blanco, absteniéndonos, votando a nuestro partido elegido, o simplemente al menos malo. Pero el caso es dar tu opinión, porque una persona que no la da, luego no tiene derecho a quejarse ni a decir “la tuya no me gusta”. Habría que decir qué es lo que quieres, y no vale con decir eso no y punto.
Llegados a este caso me recuerda a mi casa cuando un sábado noche, estamos todos viendo la tele y mi madre dice: ¡Quitad el fútbol!, tras lo cual yo pregunto: ¿Qué quieres ver en la tele? Y ella siempre responde: Lo que sea menos el fútbol.
Para mí, eso no es una opción valida, no solo vale con decir lo que no quieres. Si no también adjuntar una idea mejor.

Fran dijo...

Sobre lo que afirma Lourdes una abstención masiva no creo que sirva para nada, porque eso es imposible de que ocurre porque la gente piensa que con el voto es un derecho que nos ha costado mucho conseguir y por eso algunos piensa que si le quitan el voto le quita la vida.
Por lo tanto lo que afirma Lourdes, de que nadie vote no sirviría porque si no los que viven del bote de la política que hacen, se unen al mundo de los parados... Malo porque si no en lugar de 2 millones de parados, habría en España 3.
En fin, el domingo es la elecciones y el que quiera votar que vote y el que no que no lo haga esta en su perfecto derecho de votar o no votar.

Sergio dijo...

Bueno, regalemos el voto todos (o con la mayoría basta) a una persona. Que esa persona sea, no sé, Jose Luis Rodriguez Zapatero o Mariano Rajoy o Gaspar Llamazares.
A uno de ellos. ¿No es eso lo que hacemos al votar?
¿Llamamos a esto tiranía?

Un saludo a Patricia para decirle que considero tan defendible el saber lo que se quiere como el saber lo que no se quiere. ¿Porque no se me ocurra algo mejor, más útil, menos dañino, a que me metan el dedo en el ojo no tengo derecho a decir que me quiten el dedo del ojo? Por poner un ejemplo.

Y recordad, votad con todas vuestras fuerzas, con cabeza y corazón.

Rocío García dijo...

Dicen que a los jóvenes no nos interesa la política...tal vez no nos interese el sistema en el que estamos metidos o al menos eso podemos concluir de estas intervenciones, ¿no?. Y yo os pregunto además: ¿alguno piensa que el debate protagonizado por el actual presidente de gobierno y el candidato popular puede llamarse de esta forma? Creo que han tenido lugar en los 4 años de legislatura "debates" más relevantes que ese "cara a cara"...la diferencia era que no estaban en la misma mesa. Le han dado una importancia desmerecida al hecho de que lo habían acordado todo, hasta el más mínimo detalle: la temperatura, la distancia en la mesa, la altura de las sillas, que si estas tenían ruedas, que si los exactitud de los tiempos...¿también estaba acordado el minuto en el que se insultaban?JA JA JA, le faltaba el telón para ser el escenario de un teatro...
Al día siguiente se criticaba que el reloj de Rajoy era demasiado grande o que el maquillaje de Zapatero era excesivo...¡pero qué es esto!?¿De verdad eso influye en el voto?La respuesta debe ser rotunda: NO. Entonces, ¿por qué se comenta, acaso son modelos para que importe eso? La respuesta afirmativa es imposible, por lo menos yo no lo concibo de ninguna manera)entonces, ¿por qué le dedicamos tiempo a analizar esas banalidades? Tal vez el "analfabetismo político" que ya se ha nombrado anteriormente desvíe el tema principal: preocuparnos más por lo que queremos que nos respondan y por lo que queremos que cambie o se mantenga.
Hay que mirarlo todo desde un ojo extrictamente crítico, ya que es lo único que nos permitirá desechar las opiniones que hemos oído siempre y descubrir qué es lo que sacamos como conclusión... de esta forma nos podremos sentir más libres en nuestra elección o al menos no sentiremos que lo regalamos a la hora de decidir qué hacer con nuestro voto. Cuando digo esto de "qué hacer", lo incluyo todo (abstención, voto en blanco o a favor de algún partido) pero nunca la VENTA del mismo: ¡ME NIEGO ROTUNDAMENTE A ELLO!

Saúl dijo...

Con todos mis respetos Sergio, tus argumentos son un poco sofistas, ¿no?...

Saúl dijo...

Erísticos es la palabra...Pero a veces está bien eso, no lo critico, sólo apunto el detalle.

Saludos.

Fran dijo...

Porque pensamos tanto en el derecho al voto como algo fundamental para nuestra vida. Todo en esta vida tiene un precio, y porque no vender el voto????

Sergio dijo...

Con respecto a lo de sofista sólo puedo decir que gracias.
Con respecto a erístico lo primero que he hecho es buscar la palabra en el diccionario ya que la desconocía y luego decir que no estoy de acuerdo si te refieres a esto:

"Dicho de una escuela: Que abusa del procedimiento dialéctico hasta el punto de convertirlo en vana disputa."

No estoy de acuerdo en que acabe convirtiendolo en "vana disputa". No es disputa porque no hay lucha ni hay imposición, y no es vana porque todos sacamos algo. Unos ven otro punto de vista de su punto de vista y otros pueden reafirmase en sus pensamientos. Tanto una cosa como la otra no deja indiferente, unos ganan diversidad, otros ganan confianza. Yo gano ambas.

Por otro lado estoy de acuerdo con lo que dice Rocío García pero me gustaría saber porque se niega a la venta del voto, y ¿de regalarlo que piensas?

Lourdes dijo...

Estoy un poco perdida en el debate...pero ¿yo he dicho lo de la abstención masiva? :S

Rocío García dijo...

Perdona por mi tardanza Sergio...
Con la venta del voto se obtiene un beneficio y por lo tanto sería un acto lucrativo. Desde mi punto de vista, es más o menos igual de denigrante que el regalo del mismo. Con este último se muestra desinterés y apatía; incluso pienso que se demuestra poca capacidad de autocrítica. Y desde luego no todo tiene un precio, Fran: ni las ideas propias ni la vida humana tendrán nunca precio para mí.

Espero haberme explicado mejor, Sergio.
Un saludo a todos.